DOS CONCEPCIONES DIFERENTES DE LA HISTORIA: LA REALISTA DE MARX, Y LA IDEALISTA DE KANT. LA CONFIGUR
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 Parece sin embargo que para Marx la Historia también tiene su telos. Pero este telos no responde a una intención de la Naturaleza. Podríamos decir que el telos de la historia en Marx corresponde a la implantación del comunismo.

 

 

 

Kant sigue pensando, como hijo de su tiempo, que existe algo como una Naturaleza, cuyas leyes inmutables marcan un curso regular a todos los acontecimientos, incluidas las acciones de los hombres que perfilan la Historia. La Razón se escribe con mayúscula y, en cierto modo, es anterior al hombre, pues es una y determina la razón de los hombres. La realidad misma se ve sometida también a los dictados (o formas) de esta Razón para hacer posible su conocimiento para los hombres. En términos hegelianos podríamos decir que es la consciencia la que determina la realidad. 

 

 

 

 Es bien sabida la inversión que Marx hace de este postulado, afirmando que es al realidad la que determina la consciencia, siendo ésta un mero constructo, una producción humana. Y la realidad para Marx es la realidad material, es decir, la realidad configurada por las condiciones materiales de la existencia. El producir, el modo de hacerlo, los productos y el necesario intercambio entre éstos, constituyen eventualmente formas sociales a tono con dicha realidad material y que, además, reflejan y protegen intereses específicos.

 

 

 

 La crítica de Marx intenta desenmascarar a la filosofía especulativa, derribar los ídolos abstractos que pretenden determinar aquello por lo que, realmente, son determinados. Y el desenmascaramiento le interesa porque lo que se oculta detrás son la justificación y perpetuación de un estado de cosas injusto y perjudicial para el hombre. Pero el hombre del que Marx habla, a diferencia de Kant, no es el hombre de la idea (ideal), el hombre de lo general, sino el hombre concreto, el que con su producir engendra al mundo. Toda formación que pretenda reunir bajo la generalidad a lo concreto, aparece ante la critica de Marx como una superestructura destinada a proteger la propiedad privada. Lo general y lo común no pueden existir hasta que las clases desaparezcan, hasta que desaparezca el trabajo y la división del trabajo. La Historia no debe arreglarse según modelos, pues los modelos tienen la forma de lo general. La Historia la escriben a diario los hombres que trabajan, que producen e intercambian dentro de un determinado marco social y político. 

 

 

 

 Para Kant la Historia está escrita de acuerdo a modelo, el dado por la Naturaleza y sus leyes inmutables. Los hombres responden también a un modelo, el que la Filosofía a dado bajo la idea de hombre. Lo que el hombre deba ser y hacer no queda determinado por las condiciones materiales de la existencia, sino por el ideal previamente planteado con arreglo a lo que dicta la Razón. Y lo que Marx no soporta es que se hable de idea, de Razón, de leyes inmutables, sin hablar antes de las condiciones materiales que las engendran y las soportan. Bajo la perspectiva marxiana, la comunidad ideada por Kant bajo los modelos de las ideas, no puede ser sino una comunidad falsa, como lo es, para Marx, el Estado. Una verdadera comunidad no puede pretender ordenarse según dictados de Razón, según ideas, porque estaría de nuevo respondiendo a la ideología, estaría dejando el estado de cosas perpetuadoras de miseria para la masa de población productora, intacta.

 

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