SABER SIN FIN
Pensar/sentir...entonces trascender
Por: Agustín Solano Andrade*
Sapere aude. Kant
Escribir sobre el concepto de saber sin fin me es muy motivante pues regularmente la gente se pregunta cuál es la finalidad de ese hecho ya que, aparentemente, sólo aprendemos con el fin de incluirnos socioeconómicamente en una vida moderna; cuando, en realidad, se trata de una forma de vida. Es tan sencillo y básico como cuando sale a colación aquella expresión: ¡si supieras de lo que te pierdes!
Saber sin fin, de entrada, es una de tantas maneras de evocar al concepto de educación que muchos atribuyen como acción para mejorar la calidad de vida individual y así afectar a los contiguos para influir en lo social. Si bien educar, según su definición, involucra conceptos como dirigir, encaminar, adoctrinar y desarrollar, estamos frente a una oportunidad de ser mejores para estar bien. La educación es un valor trascendental socialmente hablando, pero se nos olvida la importancia que ésta tiene para cada quien como individuo; estamos tan ensimismados en lo colectivo que lo individual se nos olvida o se transforma en una aberración social, parece que pensar en uno mismo es una acto contra natura, ni siquiera es un acto irrelevante, es un acto insurrecto. ¿Alguien a escuchado alguna vez: Cómo que te vas de vacaciones, y el trabajo, la escuela, el grupo, la asociación, el despacho…? Es importante tocar brevemente este punto porque el concepto de saber sin fin implica un grado de individualidad muy importante para que el del colectivo siga su camino sin mayor esfuerzo, por así decirlo, como efecto dominó positivo. No estoy en contra de lo social en lo más mínimo, sólo intento hacer un llamado para colocar en su justo lugar lo colectivo y lo individual.
Educar-se no comienza en la escuela o en la familia como estamos acostumbrados a escuchar, no es menos educado el que carece de familia o el que no ha estado en una institución educativa, sino el que no desea conocer para ser mejor desde uno mismo, ya que la educación es un proceso más complejo que nos atañe desde que nacemos y que por ello nos ubica donde estamos desde una perspectiva individual, por tanto, de nuestra responsabilidad. ¿Quién no conoce a algún titulado que es un patán o una sinvergüenza? La educación incluye un cúmulo de facultades más allá de las intelectuales pues tiene que ver con lo humano, lo individual, antes que con lo social. También es necesario educar los sentidos, perfeccionar las emociones, desarrollar actitudes morales, afinar las cuestiones físicas, etc., existen detalles y generalidades a las que ponemos atención y educamos, dando como consecuencia un carácter y una forma de ser, por eso saber sin fin es una forma de vida. Los intereses que tengamos y a los que pongamos más atención son los que, regularmente, hemos de educar. Así, un bebé pone atención en aspectos motrices y sensitivos para poder desplazarse en el “nuevo mundo”; habrá quien prefiera educarse para el deporte mientras que existen los que prefieren la música; y de entre ellos, lo que prefieren la natación o el golf por un lado, o el piano o el saxofón por el otro; esto sólo por poner un ejemplo. La idea es que educar implica una actitud individual del conocimiento propio que nos permite acceder a una mejoría como sujetos, así la educación no está fuera de nosotros, sino dentro de uno mismo.
Con esto llegamos a un concepto que defiendo y aprecio bastante, pues es el que nos permite definirnos antes que nos definan; el que hace de nosotros lo que nosotros deseamos y queremos porque lo decidimos de manera personal, me refiero al autodidactismo. No todos tenemos la posibilidad de incursionar en una institución educativa –aunque en México es un derecho-, pero si tenemos otro tipo de figuras sociales que nos permiten acercarnos a la educación, siempre y cuando sea un deseo propio y auténtico; eso nos lleva al autodidactismo. Supongamos que está resuelto el proyecto social de educación institucional incluyente, cómo aprovecharlo si no existe el deseo individual de ello. La curiosidad es nuestro primer acercamiento al conocer, y es un impulso vital que implica ciertas responsabilidades propias donde otras personas pueden ayudarnos. Es importante saber que quiere uno –o por lo menos que no se quiere- para acercarse al conocimiento y ser autodidacta, pero a estas alturas del partido en lo social, en un campo fértil donde la ciencia es ley, hay individuos especialistas en los temas o actividades que queremos abordar y que nos pueden guiar; y si no es así, aquí haremos uso de nuestra colectividad, pues es importante platicarlo con otros y conocer puntos de vista distintos. Si el autodidactismo en un proceso benévolo para uno mismo, lo es más si se tiene tutela, pues nos dirige en su justo tiempo y esfuerzo a la meta.
Querer saber sobre algo es un proceso que nos aleja de la ignorancia y nos acerca a la especialización, pero he aquí la importancia de saber también que es lo que se quiere –o no- y de procurar ser autodidacta, pues el fin no es siempre ser especialista, sino tener una idea general de las situaciones y los conceptos para apreciarlos y poder tomar mejores decisiones. En la medida que un individuo toma decisiones con conocimiento de causa y posibles efectos, es menos probable que existan decepciones sobre lo hecho, pues se tienen en cuenta los resultados viables y se adopta con mayor entereza el resultado concreto. Aquí vale la pena aclarar la diferencia entre estar informado y el conocer; pues conocer no es equivalente a estar informado porque es sólo un paso para llegar al conocer, y por lo que conocer pasa por otro proceso de síntesis y análisis y requiere que la información sea de buena fuente. Hago referencia a esto ya que al tomar decisiones creemos saber de la situación cuando en realidad sólo tenemos información, la cual no hemos ordenado y mucho menos analizado. Esto nos sucede mucho hoy día donde la opinión está al alcance de cualquiera, pues al tener tanta información a la mano, creemos tener el derecho de poder utilizarla como si la conociéramos, como si la domináramos; y no es para menos, cómo organizar algo cuando la información carece de prioridades e igual en los medios de información se tocan asuntos de suma importancia como de otros que no la tienen.
Hasta aquí sólo hemos tocados fugazmente los puntos de qué es saber sin fin, pero la pregunta más frecuente es la de para qué; ¿Para qué acumular conocimientos? ¿Cuál es la finalidad de aprender y aprender? ¿Para qué saber de todo?
Primero he de decir que acumular conocimientos y experiencias de vida es más fructífero que el de materialidades aunque el mercado nos diga lo contrario o intente materializar los dos primeros. Es fácil caer en el juego social donde vales según lo que tienes materialmente, sin embargo, y es por todos conocido y comentado, eso se queda en un mundo material y lo vivido ¿qué? No es que me ponga trágico ni dramático, pero creo que es importante mencionarlo porque igual hemos perdido de vista lo importante en la vida como es el vivir para uno y los seres queridos. Así que saber para vivir mejor es importante, pero retomemos el hecho de para qué saber tanto o por qué saber te da una mejor oportunidad de vida.
Vayamos directamente a un hecho donde el saber es bien valorado y reconocido, y donde las instituciones y roles sociales no intervienen directamente con ese conocimiento: la vejez. La experiencia de vida es tomada como saber, y si esta fuera infinita, sería saber sin fin; por desgracia, en un mundo donde la productividad es más importante que la individualidad, la vejez pierde su valor. En muchos pueblos y colectividades pequeñas la figura de un anciano es respetable por la cantidad de conocimientos acumulados a lo largo de su vida, y es bien sabido que grupos de ancianos son los que manejan y disponen de la vida del grupo que tienen a cargo. Todo ello no es gratuito, el hecho de saber a través de la experiencia, les da la posibilidad, a diferencia de los que no han vivido tanto y son neófitos en ciertos asuntos, de tener opciones sobre las decisiones que han de tomar para beneficio del conjunto, para la organización de la vida. Así que saber ayuda a poner en orden la vida, darle una finalidad, por tanto es motivo.
El hecho de adquirir conocimientos a través de las vivencias concretas es una de las maneras de entender el mundo, tanto interior como exterior, tanto social como individual, tanto humano como natural; sin embargo existen otras formas de adquirir esa experiencia y están en la comunicación con el otro y en el encuentro del conocimiento a través de medios de información como los libros; lo importante es acercarse a estas formas pues aunque “nadie experimenta en cabeza ajena”, la experiencia de la lectura o el diálogo es tan importante y real como lo es el de la vivencia, pues a fin de cuentas es una manera distinta de vivir, de experimentar.
Otro beneficio de saber sin fin es el conocer otras opciones que como fin tiene el vivir mejor. Muchas veces la gente vive lo que vive o piensa lo que piensa porque no conoce otras opciones sobre situaciones específicas, incluso, la mayor de las veces, la gente está en donde está porque cree que no hay más allá de eso. El temor a conocer algo nuevo y la ignorancia son culpables de que mucho son avancen por falta de opciones, sin olvidar que estas son cuestiones personales, responsabilidades individuales. Cuando alguien decide tomar un camino o una postura, debe hacerlo estando consciente que eso es lo que quiere, no porque no le queda otra opción, sino porque de una serie de opciones decide tomar una en particular. Tener una visión más amplia de la vida te permite estar más tranquilo y a gusto contigo mismo pues reconoces que estás en el lugar que tu decides y como tu decides.
Seguramente los puntos anteriores son los que me mueven a seguir aprendiendo, son vitales para mi, aunque existen otros que el mismo hecho, conocer, me permite deleitarme con la vida.
En la medida que más se conoce, la imaginación y la capacidad de asombro se mueven en esferas distintas que hacen de la experiencia un verdadero regocijo, una fiesta. Los procesos del pensamiento, como la imaginación o la capacidad de asombro se alimentan, a mi parecer, de lo que se sabe o se conoce, pues con la información que tienes es que estos procesos trabajan, así que en la medida que se conozca, los procesos se disfrutan más. Entonces imaginar es una actividad que procuro y que en el arte –tanto plástico como literario- deposito la mayor actividad. No por ello dejo a un lado la ciencia, de la que muchos de sus productos son resultado de la imaginación, pero creo que en ella me viene más la capacidad de asombro. A este último proceso le he de agregar otra actividad que tiene que ver con el cúmulo de conocimientos que se tienen para formular preguntas y especular. La especulación es un proceso divertido en la medida que se genera por uno mismo en cuestiones que a uno le interesan, y que, a pesar de saber de antemano que sólo es especulación y por tanto puede no tener concreción final, se disfruta. Lo agradable de la especulación no está en la obviedad de las preguntas; todo lo contrario, y para ello se requiere de cierto conocimento.
Al final, pareciera que el saber sin fin te da como beneficio ser erudito, dominar ciertos temas, tener poder; pero el verdadero satisfactor es que te lleva a la prudencia, lo demás es consecuencia
A lo largo del texto he hablado de conocer hacia todos los esferas, de educarse en todas las áreas, de alfaomeguizarse, como yo le nombro. La alfabetización es un proceso social que implica conocimientos institucionalizados que procura una forma de pensamiento uniforme para el diálogo común, por ello, algunas veces, hemos escuchado que sería mejor desaprender lo que en la escuela nos enseñaron; y aunque valdría la pena pensarlo, yo agradezco el aprender en un aula, es más, lo disfruto y aún lo procuro. La alfaomeguización tiene que ver con un proceso más integral como individuo porque es en uno donde nace la curiosidad y la necesidad del conocimiento específico, porque uno es quien vive a fin de cuentas. La alfaomeguización invita a saber de todo un poco para tener una mejor visión y perspectiva de la vida, y aunque bien se sabe que “poco aprieta el que mucho abarca”, el fin no es hacerse especialista de todo, ese puesto ya lo ocupó Da Vinci con gran maestría. La idea tiene que ver con ampliar el horizonte individual hacia lo que uno considera que es un buen camino de vida teniendo en cuenta otras opciones para poder responsabilizarse de la felicidad propia por las decisiones tomadas y así respetar a la otredad para un fin común.
Sabersinfin es un portal que permite la alfaomeguización pues tiene gran variedad de individuos que descargan sus ideas en distintos apartados, así que sólo basta con darse una vuelta por la página para descubrir la gran gama de conocimientos de la especie humana, pero lo más importante, descubrirse uno para compartir, para poder pensar, sentir… trascender.
Nota:
Como en otros texto, éste es una propuesta positiva sobre lo que implica el acumular conocimientos o saber sin fin, sin embargo, como todo proceso producto de lo humano, tendrá su lado negativo según el manejo que el individuo haga de este quehacer, pues en ello recae la dualidad, en el juicio de quien lo emite y ejecuta; sin embargo, la idea es una invitación a aprender de manera autodidacta e integral para una mejor forma de vida y convivencia.
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