MERCEDES LINARES: ¿SÓLO EL NOMBRE DE UNA CALLE, O ALGO MÁS? - Carlos Enrique Cartolo
Minuto a Minuto

 

 

 

 

Lo de las banderas cuadra, sin duda. Y aquí puedo rendir un nuevo homenaje; esta vez  a un varón puntaltense en la diáspora y muy querido: Adrián Tucci. Mi amigo, a los diecisiete años, cursando el quinto año nacional, era abanderado del Colegio del pueblo. Él se quedó libre justamente por una bandera, porque en clase de literatura echó a rodar una verdad incontrastable que la docente –en este caso reaccionaria y ciega- no soportó: dijo por escrito y sostuvo impertérrito que nuestra bandera nacional no cubría a todos por igual (11).

¿Y en qué momento lo escribió y dijo? Cuando muchísimos se quedaban fuera del marco social, cuando el movimiento nacional justicialista se encontraba proscripto y el país estaba gobernado por un poder ilegítimo, y para colmo con la permanente presión militar.

Otra clase de docente dirán ustedes, fue la que censuró, persiguió y reprimió. Una docente del otro bando, seguramente, porque estaba casada con un oficial de marina. Y ellos son celosos custodios de la civilidad puntaltense.

Aunque después llegaran tiempos de reivindicación, con el pueblo festejando en las calles, finalmente, se reencarnó el horror y las banderas se hicieron aún más pequeñas y miserables. Ese fue el momento en el que el vecino de la señora idealista de Punta Alta, clavaba sus aguijones de odio a jóvenes ilegalmente detenidos en el socavón de la séptima bateria y en el ARA 9 de Julio.

Me refiero al vecino de la señora partidaria de Ernesto Guevara, muerto mientras estaba preso en la escuela del poblado de La Higuera en Bolivia, la que fue reprimida por su vecino porque recordaba este hecho cuarenta años después, en Punta Alta, pegando una banderita de plástico, símbolo de libertad espiritual e ideológica, sobre el vidrio de su ventana.
 

(1)     Véase la semblanza del poeta puntaltense Héctor Pedro Soulé Tonelli, en www.diasporasur.wordpress.com

(2)     El poema que venimos citando en el epígrafe es ¨Ved y oíd¨, un canto a Punta Alta, a sus fundadores y a los que la engrandecieron, que data de comienzos de los años setenta. Sin embargo recién fue publicado en ¨Convergencia¨, en colaboración con Sergio Soler, Ediciones Bco Vallemar, Punta Alta, 1987.

(3)     El ¨familiar¨ es una de las imágenes del demonio en ciertas provincias del interior, y está representado por un animal –generalmente por un can-.

(4)     Hoy Puerto Rosales

(5)     Efectivamente en 1898, al comenzar las obras del Puerto Naval Militar, las reservas aborígenes de los Antenao y los Linares fueron desalojadas, sin ofrecer indemnización ninguna a quienes poco antes habían sido considerados ¨indios amigos¨.

(6)     El 8 de octubre de 1967, el Che Guevara fue muerto mientras estaba prisionero en una escuela del poblado de La Higuera, en Bolivia.

(7)     Véase al respecto, el artículo publicado por la Revista Punta Alta, el 18/04/1936, del cual gentilmente me cediera una copia el Archivo Histórico Municipal de Coronel Rosales.

¨Murió un viejo poblador. El martes último se apagó la existencia del más     natural hijo de esta tierra y de nuestra dilatada pampa, Don Mariano Linares, descendiente de aquella raza indómita, que debió ceder sus dominios ante la invasión del hombre blanco, portador de una nueva civilización… Don Mariano, era descendiente de aquellos, hijo del cacique Linares, que prefirió acompar en las inmediaciones de este paraje, antes de retirarse más al sur como lo habían hecho sus hermanos de raza. El extinto puede decirse que era indiscutido hijo de Punta Alta y su más antiguo habitante. Nació hace unos ochenta años y su retina, desde su niñez hasta su edad madura, sólo pudo contemplar el panorama agreste y salvaje que formaba marco por doquier, hasta que el emplazamiento de Puerto Belgrano transformó el lugar en un emporio de trabajo, de máquinas y de dinamismo, asistiendo como testigo en la rápida y vertiginosa evolución impuesta por nuevos factores de adelanto. Don Mariano desde hacía un mes escaso se había ganado una merecedora (sic. ¿Quiso decir: merecida?: nda) jubilación como antiguo y fiel servidor de la Comuna, la que apenas pudo disfrutar por triste designio del destino. Se fue Don Mariano Linares y con él se ha ido un girón (sic) de nuestro criollismo más puro y noble.”

(8)     Testimonio inédito de Dora Linares, nieta de Mariano Linares, a Guillermo Bertinat. Archivo Histórico Municipal, Coronel Rosales, Buenos Aires, 2008.

(9)     A partir de esta foto, gentilmente enviada por el Archivo Histórico Municipal de Coronel Rosales, he venido construyendo la ficción sobre bases históricas en que consistió este artículo.

(10)   Héctor Pedro Soulé Tonelli, poema y obra citados ut supra.

(11)   Adrián Tucci debió rendir libre todas las materias de su quinto año, cancelando así la deuda que contrajo por respetar su independencia espiritual. 

*Carlos Enrique Cartolano, poeta argentino radicado en Ituzaingó, Buenos Aires, Argentina.

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