04 de diciembre de 2021

Ciudadanía y Género

México está considerado como un país de origen, tránsito y destino para la realización de diversas formas de trata de personas, una de ellas es la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes. Según El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) se ha identificado que los lugares donde más se práctica este delito son: el Distrito Federal, Guadalajara, Tijuana, Ensenada, Mexicali, Acapulco, Puerto Vallarta, Cancún y Cuernavaca.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define a la explotación sexual comercial infantil como “la explotación por un adulto de un niño, niña o adolescente, menor de 18 años, acompañada del pago en efectivo o en especie al niño, niña o adolescente, o a un tercero o terceros”.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), revela que no existen cifras sobre cuántos niños y niñas son víctimas de explotación sexual dentro de las fronteras mexicanas. Sin embargo, es un problema latente que requiere de medidas de erradicación eficaces. La prevención es básica para ello; las familias y la sociedad civil en general son actores clave junto con los gobiernos, para acabar con este tipo de violencia contra niños, niñas y adolescentes.

“La explotación sexual está considerada como una de las peores formas de trabajo infantil, y que afecta en el desarrollo del niño, niña a nivel físico, social y emocional. Las consecuencias de la explotación sexual comercial pueden durar de por vida, y ser incluso mortales. Van desde la amenaza de embarazo precoz –y por lo tanto un aumento de la mortalidad materna- a las lesiones, pasando por un retraso en el desarrollo, discapacidades físicas y enfermedades de transmisión sexual, como el VIH/SIDA. Una violación fundamental de los derechos”. (UNICEF)

De acuerdo con las estadísticas recabadas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México, el 40% de las víctimas de trata son personas menores de 18 años, muchas de ellas sometidas a explotación sexual; frente al 42% de las víctimas que son personas adultas, Y el 85% de estas víctimas de trata son mujeres y niñas.

En el mes de mayo del 2015, el Comité de los Derechos Humanos del Niño de Naciones Unidas, solicitó al gobierno mexicano información y datos actualizados sobre sobre la explotación sexual infantil, la pornografía, pederastia, violencia y

trata de menores de edad, problemas que advirtió el organismo internacional se han incrementado, convirtiéndose en una gran preocupación. Valdría la pena conocer cuál fue el informe de la administración federal que estaba en ese momento y los datos que está reportando el presente gobierno del país.

En el Programa Sectorial de Turismo 2020-2024, publicado en el Diario Oficial de la Federación en marzo de 2020, se especifica que para garantizar un enfoque social y de respeto de los derechos en la actividad turística del país se deben seguir las siguientes acciones: a) contribuir a la prevención de la trata de personas, con prioridad en niñas, niños y adolescentes, así como el trabajo infantil, a través de la sensibilización e involucramiento de toda la industria turística. Y b) Impulsar la adopción del Código de Conducta Nacional para la Protección de las Niñas, Niños y Adolescentes en el Sector de los Viajes y el Turismo con el fin de involucrarlo en la prevención y denuncia de las diversas formas de explotación y violencia.

Sin duda es una importante política pública diseñada, sin embargo, no tiene la suficiente difusión para lograr esa prevención, pasa desapercibido y en la lucha por los derechos de los niños, niñas y adolescentes es necesario visibilizar estas acciones para lograr resultados concretos.

Lamentablemente en nuestro país no se cuenta con las acciones integrales necesarias para prevenir la explotación sexual comercial de menores, para el rescate de sus víctimas, además de programas para su la atención y protección de las mismas. Esto a pesar que como Estado ha ratificado los tratados internacionales en la materia. Hace falta la voluntad política para hacerlo, destinar recursos públicos etiquetados suficientes y homologar criterios en una política nacional que combata realmente este flagelo que lastima a una parte esencial de la sociedad.

Además es importante mencionar que las niñas, niños y adolescentes que han sufrido la explotación sexual comercial, no deben ser tratados como delincuentes, sino como víctimas que merecen ser protegidos y atendidos, buscando siempre su reinserción social en las mejores condiciones posibles.

Ante este panorama las y los mexicanos deberíamos dejar la indolencia e indiferencia ante este tipo de delitos que arrancan de tajo la dignidad de las personas, sobre todo, si las víctimas son niñas, niños y adolescentes. ¡No más explotación sexual de menores.!

Fuentes:

-Diagnóstico sobre la situación de la Trata de Personas en México. Comisión Nacional de Derechos Humanos. https://www.cndh.org.mx/sites/default/files/documentos/2019-08/DIAGNOSTICO_SITUACION_TDP_2019.pdf

-Programa Sectorial de Turismo 2020-2024 https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5596145&fecha=03/07/2020

Malinalli García Ruiz: Politóloga, Maestra en Gobierno y Administración, doctorante en Educación. Diputada Local en la LVII Legislatura del Congreso de Puebla. Integrante del Observatorio de Participación Política de las Mujeres de Puebla. Docente en Educación Superior.