30 de julio 2014

Transcurría el año de 1962, y un grupo de inquietos e inteligentes muchachos de la Moncada, Guanajuato, éramos alumnos de la escuela primaria “Niños Héroes”, también conocida como la escuela parroquial o “del Padre”, que era solo para hombres, ya que la escuela para niñas estaba en una casa de Doña Luz Moncada, mamá de Doña Esperanza Rosillo. En esas épocas la escuela del padre, tenía un patio muy amplio donde jugábamos carreras encostalados, carreras de velocidad, baseball, roña, vóleibol, luchas y otros juegos entre ellos las canicas, la matatena y el puyazo con trompo etc. Con el tiempo ese gran patio fue ocupado primero con una ampliación del templo antiguo y actualmente por la casa parroquial y por el atrio del templo nuevo. Cursábamos el cuarto año de primaria Héctor Rosillo, Henry Tirado, primo de Héctor, Urbano Martínez de Panales, José Barrera, los hermanos Guillermo y Adrián Rodríguez, Antonio Álvarez Beto Martínez “el tocayito” y Yo, después de la misa obligatoria de las 7 de la mañana con el Párroco Odilón Ambriz; asistíamos a clase con el Profesor Cristóbal Uribe Moncada, quien había terminado la primaria en la misma escuela y quien era un individuo, de gran talento, estudioso, con memoria sobresaliente, aficionado a las matemáticas y gran lector, además de un ser humano excepcional.
 

cristobal uribe moncadaLas clases del Profesor Cristóbal Uribe eran realmente cautivadoras y provocadoras, siempre se prestaban a la discusión académica, analizábamos el comportamiento del hombre, la importancia de la familia el rol de la sociedad, las buenas costumbres, los deberes sociales, la lealtad, la amistad, el trato con nuestros hermanos y con nuestros semejantes. Leíamos poesías y fabulas en voz alta y algunas veces cantábamos, eso propiciaba la buena lectura de corrido y la buena dicción de los alumnos. Recuerdo que para estimularnos para aprender aritmética el Profesor Cristóbal, primero nos explicaba todos los procedimientos para realizar las diferentes operaciones y luego se implementaba entre nosotros una competencia de velocidad y de exactitud en la elaboración de cuentas aritméticas, dicho procedimiento nos permitía comprender y razonar los procesos lo cual repercutían en nuestro buen aprendizaje, y nos preparó para ser los ganadores de algunos concursos de conocimiento en la misma escuela y ganarles a los alumnos de la recién fundada escuela “del gobierno”. Quiero comentar que a la fecha utilizo sus procedimientos para realizar raíz cuadrada, quebrados y regla de tres. De acuerdo a las características de la escuela “del padre” donde el estudio de la Religión Católica era fundamental, con el Profesor Cristóbal Uribe, no solamente nos limitábamos a estudiar algunas partes de la biblia, sino que también, analizábamos y discutíamos dichas lecturas de acuerdo a nuestro nivel y entender. Eran tan apasionadas nuestras discusiones que más de alguna vez, fue necesaria la presencia del Padre Odilón para aclararnos algunas dudas religiosas que habían causado polémica muy enconada entre los alumnos del curso.

Como olvidar los torneos deportivos de la escuela donde más de alguna vez fuimos el equipo triunfador dirigido por el Profesor Cristóbal Uribe, o los paseos a las huertas de la Esperanza cerca del Cerro de los Agustinos, o los paseos con fines didácticos al Estado de Michoacán, especialmente los realizados a Morelia para visitar su catedral y escuchar un concierto en su órgano monumental y el esplendor de su arquitectura, a Uruapan, para visitar “la rodilla del Diablo” donde nace el rio Cupatitzio (Río que canta), o La Tzararacua, o el hermoso lago de Pátzcuaro con sus siete islas entre ellas Janitzio (flor de maíz), que es la más famosa por haber sido escenario natural para la filmación de algunas películas y por la celebración del día de muertos el 1y 2 de noviembre, fecha en la cual la isla es iluminada por los cirios mortuorios y adornada con flores y ofrendas para los muertos que los habitantes llevan a sus antepasados animados con los cantos religiosos. Otra de las características del Profesor Cristóbal Uribe es su singular alegría nos invitó a participar en el desfile del 16 de septiembre que en esas épocas se realizaba en la carretera ya que las calles de La Moncada eran de tierra y se ponían lodosas en ese mes, en dicho desfile, realizamos tablas gimnasticas muy vistosas y de gran dificultad. Recuerdo también que hizo las gestiones necesarias para que yo fuera el abanderado de la escuela y por supuesto las escuela “del padre” fue la que encabezo dicho desfile.

Finalmente cómo pasar por alto la organización de kermeses por parte de la escuela donde el Profesor Cristóbal participaba con los otros profesores de la escuela, entre ellos el Prof. Heriberto, el Profesor Fidel Gallegos, el Profesor José Montalvo, el Profesor Aurelio Cornejo y las maestras de la escuela para niñas. Estas kermeses eran de gran emoción ya que las niñas de nuestra edad te ponían flores en tu camisa o pedían que te casaras con ellas en el registro civil de la kermes, algunos no accedíamos y corríamos para escaparnos, unos por pena y otros por no tener los veinte centavos que se tenían que pagar. Todo lo anterior y otras cosas muy emocionantes pudimos vivir el año escolar que el Profesor Cristóbal Uribe nos dio clase con gran entusiasmo y dedicación. Sirva esto como mi reconocimiento y agradecimiento por sus enseñanzas y estímulos que nos ayudaron a superarnos y por su gran labor docente. Gracias Profesor Cristóbal Uribe por haber sembrado en nosotros tu entusiasmo y alegría.
 
Enrique Canchola Martinez 2Enrique Canchola Martínez es profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. E.mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.