9 de abril de 2014
Soy adicto a las cuentas. Tengo muchas. Facebook, Twitter, Hotmail, Gmail, Yahoo!, Outlook, Netflix, Spotify, Accuradio, Prezi, Adobe, Hootsuite, el banco, INFONAVIT, el gas, la luz, el agua…¿luz? ¿cuál luz? Si con tantas cuentas luz es lo que menos hay. Son cuentas que no me dan, me quitan. Son insaciables. Desgastan el reloj, devoran el calendario; pero en lo social estoy al tiro.

Voy de sitio en sitio, viviendo sin moverme. No me muevo. Estática. Estática fórmula que me hace brincar con su escandalosa chispa al tocar metal. Me gusta el metal. Soy del grupo ‘Escritores de Metal’. Aunque a veces olvido escribir, no tengo tiempo, ya ni lo cuento.

Las noches se acortan. Los días los vivo en extrema ansiedad de ser social. Hay que proyectarla, hay que compartirla, quiero likes ¿cuántos? Los que sean, todos cuentan. ¿Qué me cuentas? ¿Cómo estás? Hace mucho tiempo que no te veo. Ya perdí la cuenta, es que me la hackearon. ¡Cuántas cuentas! Pero cuento contigo, ¿no? Puro cuento chino. No, en China Google trae broncas que para qué te cuento. Pide la cuenta, ni wifi tienen. Así no se puede tener amigos. Los amigos cuentan. ¿Con cuántos amigos cuentas? ¿Qué te cuentan tus amigos? Los cuento con los dedos de las manos. ¿Menos de 10? Los dedos son los dueños del teclado y pueden tener a los amigos al alcance de un click.

No me salen las cuentas. ¡No
la pierdas! ¡Oye! Tienes una cuenta pendiente. ¿Yo? Negativo pareja. Mis cuentas, mis cervezas, mi vida…¡todas son fiadas!
 
La cuenta es regresiva.
 
ARTURO LOPEZ 2014Arturo López Sánchez es profesor de inglés, fotógrafo y amante de los libros. Conduce El Vórtice en Sabersinfin.com.