8 de diciembre de 2013

- ConoSer Bien -

"El prójimo es un espejo donde nosotros nos reflejamos,
pero no comprendemos que el reflejo que hay en el espejo es nuestro propio reflejo"
Anónimo

Se ha dado cuenta amable lector que en nuestra vida cotidiana hay muchos y muy variados utensilios que se han hecho artículos de primera necesidad, sin que uno esté consciente de ello. Uno de estos es el espejo, del cual hacemos uso en una gran cantidad de actividades realizadas durante el día, tal vez sea el primer objeto con el que tenemos contacto al levantarnos y el último en usar a la hora de acostarnos. No se sabe con seguridad cuándo aparecieron los espejos lo cierto es que existen desde la más remota antigüedad, ya que se han encontrado vestigios de ellos en todas las civilizaciones.

Desde que el hombre observó por primera vez su propio reflejo hemos estado fascinados por las superficies que proyectan nuestra propia imagen. Aunque para nosotros el espejo es tan sólo un objeto de uso corriente en nuestra vida diaria, para nuestros antepasados tenía una finalidad religiosa y mágica, y se utilizaba de muy diversas formas. Se sabe que el espejo es un sistema óptico constituido por una superficie pulimentada, en la que se reflejan los rayos luminosos. Cuanto más pulido o menos poro tenga dicha superficie, más nítida es la imagen reflejada.

Las primeras formas de espejo conocidas no eran más que vasijas en las que se recogía agua y se observaba el reflejo. Los primeros espejos fueron de metal (oro, plata, bronce, latón, cobre, acero) y en algunos casos de rocas, como la obsidiana. Los espejos fueron muy usados en las civilizaciones egipcia, griega, etrusca y romana. Ya en la Biblia en el Éxodo (38:7-9; 30:18), escrito aproximadamente en el año 1447 a. C., se mencionan. Es probable que los primeros espejos de cristal fueran los fabricados por los romanos. Los espejos actuales no se diferencian mucho de los romanos, ya que el cristal que vemos es una lámina que cumple la doble función de proteger contra la corrosión y soportar la fina película de metal.

Se ha dicho del espejo que es símbolo de la imaginación o de la conciencia, ya que tiene la capacidad de reproducir los reflejos del mundo visible en su realidad formal. Algunos autores lo han relacionado con el pensamiento, pues es en el vehículo mental donde se produce la auto contemplación y reflejo del Universo. Es en este sentido en el que el espejo se relaciona con el simbolismo del agua reflejante y el mito de Narciso.

El espejo aparece con frecuencia en leyendas y cuentos, convertido en mágico, reflejando únicamente lo que ve, sin las máscaras que nos ponemos para protegernos, además de que es capaz de proyectar imágenes que ocurrieron en el pasado o que ocurrirán en el futuro, o simplemente ver en el presente lo que está sucediendo en otros lugares. A lo largo de la historia el espejo ha sido utilizado para observar el futuro, responder preguntas, resolver problemas, encontrar objetos perdidos y personas, e identificar o encontrar a ladrones y delincuentes.

En la antigüedad, además de relacionar al espejo con el agua, también lo hacían con la Luna, por su condición reflejante y pasiva, pues recibe las imágenes como la Luna la luz solar. Dicen nuestros antepasados que los mejores espejos son los que se realizan con plata, metal consagrado a la Luna y del que los antiguos creían que era producido por los propios rayos de ésta.

Donde más han destacado los poderes de los espejos es en el arte de la adivinación, en su sentido etimológico de la palabra divinari, es decir, de ejercer la divinidad. Los dos signos de la divinidad humana, o de la humanidad divina, son las profecías y los milagros. Ser profeta es ver por anticipado los efectos que existen en las causas; hacer milagros es obrar valiéndose del agente universal y someterle a nuestra voluntad.

Aunque pocas veces nos detenemos a pensar en la importancia que tienen los espejos en los más diversos aspectos de nuestra vida cotidiana, no nos podemos imaginar cómo serían nuestras vidas sin espejos. Puesto que son una herramienta mucho más importante de lo que creemos, ya que los espejos se han utilizado con innumerables propósitos, desde para simplemente visualizar nuestra propia reflexión a la decoración u ornato, la seguridad, el entretenimiento y muchísimos instrumentos científicos de gran importancia.

Recordemos las palabras de Juan Luis Vives: “No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras”. Estoy seguro estimado lector que de ahora en adelante al vernos en el espejo, éste realmente reflejará, de manera consciente, el interior de nuestra alma, o usted qué opina.

Jorge Rodriguez y Morgado 2Jorge Rodríguez y Morgado (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es catedrático universitario, conduce: ConoSERbien en Sabersinfin.com