6 de noviembre de 2013

- Apuntes y Aportes -

Muchas veces he escuchado innumerables opiniones, reflexiones y análisis completos de diversos temas, no obstante, en mi percepción son muy pocos los que se transforman en estrategias, programas o acciones, y no me refiero únicamente a lo que pasa en el sector público.

En diversas actividades cotidianas observo que es muy frecuente contribuir con nuestras opiniones en los distintos temas que surgen, sin embargo, ¿qué pasa después de expresar nuestras opiniones o reflexiones?

Casi siempre, lo que ocurre es prolongar el intercambio de ideas y opiniones sobre el tema de que se trate, en algunos casos mediante aportaciones propositivas y en una gran medida también se presentan críticas en torno a los planteamientos o ideas previamente expresadas.

Este ejercicio sin duda es bueno y necesario, aunque más importante –considero- es que se aprovechen mejor las aportaciones propositivas y se pase de la reflexión a la acción, que no nos quedemos con las buenas ideas y las buenas intenciones de llevar a cabo algo que será bueno para nosotros mismos y los demás.

¿A qué se deberá que preferimos quedarnos en las ideas o reflexiones y no pasar a las acciones? Sin lugar a dudas, algo que nos detiene para hacer las cosas es el temor a equivocarnos, a hacer el ridículo o a que otras personas que expresaron ideas contrarias nos digan: “¿Ya ves? Te dije que no era buena idea”.

Sin embargo, no hacer las cosas, no implica que las cosas sigan igual, lamentablemente, no hacer nada propicia que lo que está mal empeore. Imaginemos que un médico diagnostica una enfermedad en alguno de sus pacientes, sabe cómo tratarla pero no quiere correr riesgos o el paciente prefiere esperar a ver si en un determinado lapso, la enfermedad cede por sí sola, seguramente lo que pasará es que la enfermedad se complicará o agravará ante el no hacer nada.

Por eso creo que las ideas no deben desecharse, debemos superar el temor a equivocarnos y entre más cerebros estén analizando un tema, se encontrarán mejores opciones para resolver distintos problemas, aunque lo más importante es atrevernos a dar ese paso entre la idea o la reflexión y la acción.

Tener buenas ideas no basta para mejorar las cosas, lo que necesitamos es encontrar las mejores ideas y ponerlas en marcha, es importante reflexionar y actuar, aunque creo que lo segundo es lo más importante, porque guardar las reflexiones, los descubrimientos, los avances, es desperdiciar una gran riqueza y oportunidades para crecer en los distintos ámbitos del quehacer social e incluso individual.

Mi invitación, muy atenta, es que pensemos mucho, generemos muchas ideas, reflexionemos en voz alta en distintos espacios y con distintas personas; y que cuando encontremos algunas ideas buenas para ponerse en marcha, lo hagamos, que luchemos por su implementación o –mejor aún- que las hagamos en nuestro ámbito de acción.

Es importante pasar de la reflexión a la acción.

Hasta pronto.

Juan Carlos Trejo Arenas ha desempeñado diversos cargos en el servicio público en el estado de Puebla, conduce actualmente Voces y Sentimientos de Puebla en Sabersinfin.com