17 de julio de 2013
¿Qué sería de la vida sin un poco de locura y de atrevimiento? Sería definitivamente aburrida, monótona y tarde o temprano sin sentido.
La locura nos permite poder tener acceso a nuevas formas de representarnos la realidad a través de peculiares, absurdas, abstractas y novedosas formas de hacer lo mismo de siempre. Poner a trabajar el proceso creativo que rompe el protocolo y sale fuera de los cánones de la metodología y el comportamiento, sin duda, nos brinda una experiencia innovadora con nuevos resultados-no siempre mejores- pero que marcan el ambiente sensitivo de mover nuevas emociones en las actividades racionales.
Cada persona merece tener la oportunidad de poder salir de su ser serio para poder entrar en su ser loco, una liberación emocional, de poder hacer payasadas, tonterías y estupideces que enriquezcan su anecdotario y que, utilizando terminología artística, provoque el “instante discontinuo” que rompa el aburrimiento y nutra las ideas de felicidad.
La singularidad de la creatividad no es un traspié en el camino maligno de la razón que dañe el accionar social ni la inteligencia personal, eso es un error, la creatividad con sus chistes, absurdos, ilógicos, humoristas y graciosas formas de hacer las cosas representa un arma de descubrimiento, una herramienta re-creativa, una expansión de hacer ciencia a través de la imperfección humana.
Este potencial humano se encuentra en cada persona, el poder liberarlo radica en parte en el permiso que cada uno se conceda a sí mismo para poder darle rienda suelta y también en el apoyo social de los grupos a los que pertenecemos para no sentirnos limitados o acomplejados por la particularidad de nuestro ser creativo. Es un hecho, nos exige valor para la libertad.
Un ejemplo antropomórfico de esta característica humana, la encontramos en los personajes que parecen un plátano, visten su overol de trabajo, tienen uno o dos ojos y usan lentes, sus guantecitos negros y uno que otro cabello sobre su cabecitas calvas: los llamados minions.
Estos personajes que inspiran una gran ternura –awmmm!!- que dan risa al por mayor -¿no te has reído?- que tienen un lenguaje característico no humano pero si comprensible- “de duu de duuu” son graciosos, ingenuos, simpáticos, amigables y locos genios, que te hacen pasar de morirte de la risa por cómo se tratan, accidentan y golpean entre ellos, hasta sorprenderte de la creatividad que tienen para hacer nuevas tecnologías mientras se divierten. Un compromiso serio y a la vez festivo.
Estos “platanitos dominicos andantes y parlantes” animados por el estudio PIXAR son capaces de ser sensibles y serios, divertidos y traviesos, así tanto como genios como locos que han llevado a que más de uno exprese ¡Quiero un minion!!. - ¿A quién no le gustaría tener a uno de estos en su casa? ¿Siendo el cómplice perfecto para hacer travesuras, ahuyentando a la suegra o ayudante con las actividades cotidianas?
Son estos monitos que de la mano con el Dr. Nefario, las niñas y Gru llevan al espectador a creer que la familia, los sueños, la seriedad y la diversión no están peleados sobre todo si se hace con mucho de locura creativa y diversión. Y esto, no está lejos de la ficción.
La ciencia, en sus avances, desarrollos y procesos ha tenido también un sinfín de anécdotas chistosas pero ciertas y que sin ellas no tendríamos los adelantos de ahora. El distintivo ha ido desde personalidades excéntricas e insólitas hasta incidentes no esperados que han llevado a algún descubrimiento.
Por ejemplo se cuenta que el matemático Norbert Wiener era tan despistado que cuando su familia se había mudado de domicilio se acercó a una niña para preguntarle en donde estaba la familia que vivía ahí, a lo que la niña respondió con una risita: “sí papá, yo te llevare a casa”. O la travesura de John Read, un químico que al apostar con un granjero sobre qué olía peor si el excremento de las vacas o la mezcla de sustancias químicas hizo sufrir hasta los ocupantes de los barcos cercanos a la granja con un gran cinturón odorífero del cual hasta el granjero salió huyendo.
Tan chistosos los minions como cuando William Glandstone Canciller del Tesoro le preguntó a Michael Faraday sobre su fenómeno de inducción magnética “pero, ¿para qué sirve?” a lo que Faraday contestó “No lo sé, pero un día señor, usted podrá cobrar impuestos por ello”.
Y es que la idea del ser exitoso y feliz se evidencia, por un lado en las animaciones de estos platanitos que aprecian el valor del trabajo y por otro, en las anécdotas reales de personas que han tocado las fibras sensibles del compromiso laboral con la creatividad de hacer lo mismo de otro modo y de hacer y buscar lo que no se ha hecho ni buscado.
Imaginen a un minion Einstein, a un minion Frida Kahlo, a un minion Vicente Fernández…. A ti, atreviéndote a ser uno.
Y como Pasteur lo decía “La fortuna favorece a la mente preparada” así los minions son un desmadre y con el uso de sus capacidades se abren la oportunidad de vivir esas nuevas aventuras y de darse a querer.
Cuéntame como vives tu locura creativa, deja tu comentario y si te interesa saber más acerca de anécdotas peculiares en la ciencia te recomiendo el libro Eurekas y Euforias de Walter Gratzer y si lo que quieres hacer es reírte con los minions no te pierdas sus ocurrencias.

Wilder Santa Ana Pérez conduce el programa Verdades Gourmet que se transmite los miércoles a las 21:00 hrs. a través de www.sabersinfin.com