- Masca la Iguana -
La visita de Benedicto XVI a México provocó algunas propuestas que son interesantes de analizar, tomando en cuenta por supuesto, la persona que las plantea. De ahí que tomo la de un académico perteneciente a la Universidad del Papaloapan, un doctor en filosofía de la ciencia, quien nos sorprende al compartir en el Facebook una incipiente apología al pecado (¡santo niño de atocha que no fuiste a la universidad!)
Dice el doctor: “Si Dios se ha vuelto omnipotente de nuevo en México, que el pecado inunde las iglesias... voto por una campaña de encueramiento y lujuria en los templos sagrados; si ellos no pueden guardar su fe, nosotros no hemos de privarlos de nuestro pecado” (sic).
Esta propuesta nos recuerda que se nos comparte que Dios es omnisciente, omnipresente y omnisapiente, es decir, todo lo puede, está en todas partes y todo lo sabe. También que son 7 los pecados capitales: lujuria, gula, avaricia, la pereza, la envidia, la ira y la envidia. Estos pecados fueron propuestos por el papa Gregorio Primero (siglo VI) y Dante Alighieri, en el siglo XIV los integró a su novela “La Divina Comedia”.
De tal forma que la propuesta en cuestión parece llegar tarde, ya que el deseo del académico de que reine el pecado, se puede apreciar desde hace mucho tiempo no sólo en las iglesias (los seres humanos que acuden a los templos) sino en cualquier otra organización.
Recuerdo una canción de Silvio Rodríguez titulada “Testamento” pues en una de sus estrofas dice: “le debo una canción a los pecados, a los pecados que no gasté, los que no pude…” precisando que la intención de Silvio no obedece, a diferencia del doctor en cuestión, al querer contrarrestar la omnipotencia de ninguna deidad.
No por nada después de 20 siglos de cristianismo, el desnudo sigue causando morbo poseyendo una carga simbólica de vergüenza y culpa. Recuerdo aquí la presencia en México del fotógrafo de desnudos multitudinarios Spencer Tunick, que por supuesto, su convocatoria a andar en cueros en el zócalo de la capital mexicana, tampoco se vio alimentada por la omnipotencia del hijo de la Guadalupana. Así que “la campaña de encueramiento” propuesta por el profesor de la Universidad del Papaloapan no es nueva, lo que si tiene de suya es ingrediente de que invita a una vez desnudos en lugares sagrados, los convocados tengan un ataque de lujuria, tal vez influenciado por el final de la película “el perfume”.
¿Pero a que a Dios podría incomodarle nuestra lujuriosa desnudez en templos sagrados?
¿El cuerpo desnudo, en sí mismo no es el mayor templo sagrado?
En cuanto el estorbo que significa la fe para el académico universitario, me hizo recurrir a un libro medio empolvado de título “¿se puede probar que Dios existe? Las respuestas que los astrónomos han encontrado en el universo” del autor Fred Heeren, editorial Grijalbo, en cuya solapa se pueden leer algunos pensamientos adjudicados a científicos, por ejemplo:
“El científico está poseído por el sentido de la causalidad universal…su sentimiento religioso se transforma en arrobado asombro ante la armonía de la ley natural, que revela una inteligencia de tal superioridad que, comparados con ella, el sistematizado pensar y actuar de los seres humanos no son más que un insignificante reflejo” Albert Einstein.
“Las leyes de la ciencia, cual las conocemos en la actualidad, contienen muchos números fundamentales, como el tamaño de la carga eléctrica del electrón y la proporción de masas del protón y el electrón…Lo notable es que los valores de estos números parecen haber sido finamente ajustados para hacer posible el desarrollo de la vida” Stephen Hawking.
“Para el científico que se ha aferrado a su fe en el poder dela razón, todo el asunto concluye como un mal sueño. Ha escalado las montañas de la ignorancia, está a punto de conquistar el pico más alto, trepa por la roca final, y se topa con un grupo de teólogos que desde hace siglos están allí sentados” Robert Jastrow.
Y hablando de teólogos, esto trae a mi mente el cuento de Gibrán Jalil Gibrán, titulado “Tres dioses y ninguno”:
En la ciudad de Kilafis un sofista se paró sobre los escalones del Templo y predicó sobre varios dioses. Y el pueblo dijo en sus corazones: "Sabemos todo esto. ¿Acaso no vive con nosotros y nos siguen doquiera que vayamos?"
No mucho después, otro hombre de pie en la plaza del mercado habló así a la gente:
-Dios no existe.
Y varios de los que escuchaban se alegraron con sus relatos, pues temían a los dioses.
Y un día llegó un hombre muy elocuente y dijo:
-Sólo existe un Dios.
Y entonces todo el pueblo se acongojó, pues en sus corazones temían al juicio de un Dios más que al de varios dioses.
Por aquella misma época apareció otro hombre y dijo al pueblo:
-Hay tres dioses y habitan en el viento como uno solo, y tienen una grande y agraciada madre que es a la vez su compañera y hermana.
Entonces todos se sintieron reconfortados, pues en secreto se decían: "Tres dioses en uno deben desaprobar nuestras fallas, pero también su agraciada madre será seguramente la abogada de nuestras pobres debilidades".
Aún hoy día en la ciudad de Kilafis, hay quienes pelean y discuten entre sí sobre la existencia de varios dioses y ninguno, y sobre un dios y tres dioses en uno y acerca de cierta agraciada madre de los dioses.
Cómo se verá la propuesta de académico de la UNPA es por demás provocadora, entre la omnipotencia divina, la imagen y semejanza que se dice existir, la desnudez, los pecados, la lujuria y los lugares sagrados.
Pienso que Platón estaría también interesado en esto, pues en su libro Leyes XII dice:
“Quien no ha contemplado la mente de la naturaleza que se dice reside en las estrellas…no puede dar razón de las cosas que tienen razón”
Finalmente estas reflexiones e invitaciones se dan en marco de la reciente visita del papa Benedicto XVI a México, con el inicio de otra campaña para seguir la construcción de la catedral de Tuxtepec, como el lugar sagrado de la diócesis y recién pasada la fiesta de la carne e iniciados los tiempos donde es permisible alimentar y publicitar la ambición por el poder.
Dice la iguana que aunque ande encuerada cerca de templos, la lujuria no logra sentirla, pero eso sí, una mujer del istmo con una iguana en un canasto, tiene un no sé qué que qué se yo que ¡Dios nos agarre confesados!
Luis Fernando Paredes Porras es Director del Centro para el Desarollo de las Inteligencias Múltiples, CDEIM y Director de sabersinfin sureste