SOBRE LAS RAÍCES MÍTICAS EN LAS NOCIONES DEL TIEMPO Y DE LO LÍQUIDO EN LA OBRA DE CARPENTIER
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            Otra característica del hombre ante el tiempo es que, con el surgimiento de la vida, surge también el Gran Teatro de la Universal Devoración. Devoración de Zeus a sus hijos; sacrificio del sacramento, divinidad humana. La esencia incompleta del hombre sólo puede completarse a través de la cadena, pero no a través de la cadena de la evolución, sino a través de la cadena de la universal devoración de la cual, sin lugar a dudas, el hombre ocupa el papel protagónico pues, además de devorarse a sí mismo, es devorado por el tiempo; pero, a través de lo líquido ocurre que, a pesar de su condición, el hombre puede ver la unicidad de su esencia a través de un “auto sacramental”, es decir, a través de una representación donde Carpentier suplanta el papel de Dios o del Autor de El Gran Teatro del Mundo; así nos presenta, en vez de hombres, una cadena de peces: ángel, diablo, gallo y San Pedro que se devoran unos a otros. Carpentier nos confronta a diferencia de Calderón de la Barca, con la esencia humana sin dogmas religiosos. Es la esencia donde el Creador devora a su obra y es a la vez el Creador es devorado por su creación; se trata del drama de todos los tiempos, del Gran Teatro de la Universal Devoración, donde, a través de lo líquido se puede ver: “la unicidad de lo fluido” (218)

 

A través de la unicidad de lo fluido el hombre es el mismo siempre. Esteban, como Adán, aparece “desnudo, solo en el mundo” (218, 219) Y en este punto contempla la creación, sin poder ubicar la época. Esta es la disyuntiva, Esteban busca el origen, el sentido de su propia vida, pero no la encuentra en su siglo. “Tedeum.” (219) Surge la noción que une lo líquido y el tiempo; la noción del caracol: “Mediador entre lo evanescente, lo escurrido, la fluidez sin ley ni medida, y la tierra de las cristalizaciones, estructuras y alternancias, donde todo era asible y ponderable” (219) Esteban contempla este caracol y sabe que la noción de lo líquido contiene todos los tiempos, todos los ciclos de la humanidad y de la naturaleza. Por otra parte enuncia cómo lo líquido, además de contener toda la esencia de la vida es indescifrable para el hombre y cómo lo líquido puede, según sea su esencia, afectar y transformar toda la esencia de la vida, pues: “De la mar sometida a ciclos lunares, tornadiza, abierta o furiosa, ovillada o destejida, por siempre ajena al módulo, el teorema y la ecuación” (219) El caracol es, por otra parte el símbolo del tiempo que se materializa en cifras en lo líquido. La espiral es el símbolo que nos muestra que el tiempo pasa ante los ojos del hombre y este permanece sin ojos para poder contemplar la magnitud del tiempo y, por otra parte, es la manifestación de que, a través de lo líquido se puede materializar en un caracol, es decir en una “Ciencia de las Formas” (219) un mensaje, una advertencia que deberá descifrarse a través de las nociones del tiempo y de lo líquido. Esteban como el caracol, es una espiral del tiempo y de lo líquido en la cual Carpentier se contempla a sí mismo y permite que observemos, junto con él, la espiral de las formas: el barroco de América. 

 

Las nociones de lo líquido y el tiempo pueden tener múltiples significados, nosotros hemos visto sólo algunos que nos han parecido representativos. Debido a lo limitado del ensayo creemos que es importante advertir que la importancia de estas nociones en la obra de Carpentier es fundamental. Hay que señalar que ambas nociones, del tiempo y de lo líquido, pueden ser objeto de estudios desde diferentes perspectivas. En nuestro ensayo nos hemos limitado a señalarlas y estudiarlas, a través de la perspectiva y obra del mismo Alejo Carpentier.

 

Como hemos visto hasta aquí, en la obra de Carpentier la noción de lo líquido es el fluido a través del cual se invierte el tiempo y surge el origen. El hombre, siempre incluso en el tiempo, puede acceder a una visión anterior a la vida y anterior al tiempo. En América este tiempo es la Creación de América, el descubrimiento;  su conquista y liberación; es decir, es toda la historia del tiempo de América, desde las crónicas hasta los personajes que han sido olvidados y por supuesto en la obra y los personajes de Carpentier.

 

Lo líquido en Los pasos perdidos es la vuelta al origen y el retorno al acto de Creación que alimenta la vida humana a través de los mitos, en tanto que en El siglo de las luces, lo líquido es la vida fluye, que brota en una forma de espiral –que contiene la materia del tiempo- En ambas obras la noción de lo líquido se equipara, ante la materia, con la cadena alimenticia o con el cadáver que se descompone para alimentar, con su esencia, los mares y ríos más antiguos; es decir, ante lo líquido la materia del tiempo es el medio a través del cual fluye el drama de la Universal Devoración.

 

En ambas obras ocurre que, a través de la noción de lo líquido se funden y confunden las razas, orígenes y mitos humanos de todos los tiempos; lo líquido es el mar de una única y misma fuente, origen de la cual surge la historia de la humanidad; pero también de lo líquido surge el mito y la ficción; es el Océano Universal. Para citar a Carpentier, tenemos que la noción del tiempo y de lo líquido se funden en el Océano donde se cruzan y encuentran: “en ciertas encrucijadas del mar de Ulises, (…) las grandes razas del mundo, las más apartadas, las más distintas, las que durante milenios permanecieron ignorantes de su convivencia en el planeta.” (304)

 

A través de las nociones del tiempo y de lo líquido Carpentier nos permite ver, en su obra, la maravilla de una realidad que, como si fuera un simple caracol, contiene en sí misma todas las formas de vida, de todos los tiempos a través de una espiral inconclusa y barroca, que retorna al centro de sí misma y elige un lenguaje, un pensamiento, un modo de ver y expresar el mundo donde, como hemos demostrado, la noción del tiempo y lo líquido se fusionan en un mismo origen: América.

 

 

 

Rodolfo Pineda Bernal (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es Director de escena y dramaturgo, egresado de la Licenciatura en Teatro por la Universidad de las Américas Puebla y Maestro en Lengua y Literatura Hispanoamericana. A partir del 2006 se convierte en Fundador, Representante Legal y Director Artístico de la Compañía Teatro Niños Aira.  Sabersinfin.com agradece a Rodolfo Pineda la autorización para publicar el presente texto.

 

 

 

Bibliografía.

 

 

 

Carpentier, Alejo. El reino de este mundo Los pasos perdidos. México; Siglo XXI, 2004.

 

Carpentier, Alejo. Ensayos. México; Siglo XXI, 2004.

 

Carpentier, Alejo. El siglo de las luces. México; Siglo XXI, 1984.

 

Carpentier, Alejo. El arpa y la sombra. México; Siglo XXI, 2002.

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