SOBRE LAS RAÍCES MÍTICAS EN LAS NOCIONES DEL TIEMPO Y DE LO LÍQUIDO EN LA OBRA DE CARPENTIER
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3. Sobre las nociones de lo líquido y del tiempo en Los pasos perdidos

 

 3.1 La explosión de la lluvia como primer indicio de liberación del tiempo

 

 

 Para ejemplificar y comprender la noción del tiempo y de lo líquido, partamos del primer indicio del viaje hacia lo real maravilloso que se nos presenta en Los pasos perdidos, donde la noción de lo líquido surge como una explosión de lluvia a través de la cual se nos advierte que: “Debemos buscar el comienzo de todo, de seguro, en la nube que reventó en lluvia aquella tarde, con tan inesperada violencia que sus truenos parecían truenos, de otra latitud.” (135) Pero, ¿a qué comienzo; a qué otra latitud se refiere esta noción de lo líquido? Para intentar responder éstas preguntas, relacionemos, en primera instancia, la noción de lo líquido y del tiempo de este primer indicio de la novela, con el epígrafe que abre Los pasos perdidos: “Y tus cielos que están sobre tu cabeza serán de metal; y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Y palparás al mediodía, como palpa el ciego en la oscuridad. (Deuternomio 28-23-28)” Al relacionar el sentido de la explosión de la nube con el epígrafe tenemos que, algo sólido, una prisión que como hemos dicho desde el principio no es otra que el tiempo, aplastará y cegará al hombre. Dicha advertencia se cumplirá apocalípticamente sobre la realidad de toda la época del Hombre-Ninguno. La posibilidad que tiene dicho personaje de evadirse de su cárcel; es decir, de su tiempo, debe buscarse en la nube que reventó y que ha hecho líquida la prisión del tiempo. Esto quiere decir que se nos anuncia que la cárcel del tiempo se abrirá y permitirá que el hombre alcance una visión que de otra manera le sería imposible pues, como dice el epígrafe, palparía como el ciego en la oscuridad. Una vez planteado esto, ahora es posible preguntarnos: ¿cómo funcionan la noción de lo líquido y del tiempo en una parte significativa del desarrollo de la trama de la novela?  

 

 

 Desde el inicio de Los pasos perdidos se muestra el problema del tiempo como época y como circunstancia que agobia, aplasta y anula el sentido de la vida del protagonista. En la novela el problema del tiempo se plantea en un primer nivel a través de la escenografía teatral, que es la materialización de la cárcel de Ruth. La esposa del protagonista es una actriz que lleva una máscara sobre su rostro de mujer; máscara de ficción que se confunde con su rostro humano. Ruth es la mujer sin rostro propio, la cárcel de sí misma que, desde hace “cuatro años y siete meses” (125) se ha condenado a expresar un mismo gesto que no es otro que el de la monotonía, la sinrazón de la vida en su propio tiempo: “había comenzado a decir el texto a la edad de treinta años, se veía llegar a los treinta y cinco, repitiendo los mismos gestos, las mismas palabras, todas las noches de la semana, todas las tardes de domingos, sábados y días feriados” (127) La noción del tiempo a través del personaje de Ruth se reduce a los años de representaciones muertas, con las cuales encarna y materializa su propia cárcel, que es, por otra parte, la misma prisión a la cual se condenan todos los seres humanos de su época. En este sentido la visión que se tiene de Ruth es la visión que tienen todos los seres humanos que viven en el tiempo en que transcurre la novela. Se nos presenta la visión de un tiempo muerto, vacío, como una escenografía de cartón, sin vida y esta visión es, por último, la visión del Hombre-Ninguno.

 

Por ello es que en este primer nivel de la novela, estamos ante la imagen de un tiempo inalterable pero devastador, donde la noción de tiempo no sólo afecta a Ruth, sino que, de manera similar, como hemos dicho, atrapa al Hombre-Ninguno quien, como su esposa, está condenado al automatismo de un trabajo sin creatividad y por supuesto a la repetición monótona del amor a través de la unión del séptimo día. Los viajes que hace el Hombre-Ninguno a bares y conciertos permiten trasladar la monotonía y sinrazón del peso del tiempo a la piedra que carga simbólica que lleva en hombros nuestro moderno Sísifo. Dicha carga es a la vez metáfora y materialización de la noción del tiempo; noción que desgasta los días sinsentido, días de los cuales el protagonista desea, como hemos dicho, evadirse. De este deseo que siente el Hombre-Ninguno de evadir la prisión del tiempo, volvemos al indicio del viaje hacia América; es decir, del viaje hacia lo real-maravilloso; indicio con el cual hemos abierto el presente capítulo. Limitémonos, a partir de aquí, a mostrar algunas particularidades y rasgos que nos permitan ver cómo funciona la noción de lo líquido ante la noción del tiempo en la presente novela.

 

 Primer rasgo; la noción de lo líquido es el anuncio de un viaje a través de la lluvia; viaje que, a través de lo líquido permitirá que el Hombre-Ninguno se evada de su tiempo. Segundo rasgo; el viaje que realiza el protagonista integra, por un lado, el recorrido de una distancia física y el transcurrir de un tiempo real: cientos de kilómetros de la capital, ciento ochenta minutos de viaje en avión. Tercer rasgo; con el recorrido que se realiza a través de la noción de lo líquido, noción que, como veremos afecta y cambia la noción del tiempo; se genera un viaje de cincuenta y dos siglos. Cuarto rasgo; argumental y conceptualmente, el viaje hacia América, integra ambas posibilidades –del viaje real y del viaje en el tiempo- en una relación de estrecha dependencia donde, como veremos, la noción de lo líquido y del tiempo se vinculan y afectan mutuamente generando así la visión de lo real-maravilloso.

 

 

 

3.2 Lo líquido, el segundo indicio para viajar en el tiempo

 

 

 

La noción de lo líquido en la novela contiene el pulso e impulso de la visión y el deseo de evasión del tiempo. En este sentido lo líquido puede pasar por varios cambios, por ejemplo, puede iniciarse como lluvia y transformarse en tormenta; puede parecer un descenso y ser un ascenso; puede iniciarse en una latitud y pasar, de manera violenta, a otra latitud. Dicho lo anterior tenemos que la noción de lo líquido en Carpentier permite viajar en un tiempo que se vuelve otro tiempo. ¿Cómo? La balsa del Hombre-Ninguno es, a la vez, la nave de Argos; pero, lo mismo que sus tripulantes, su trayecto es otro. Al navegar a través de túneles, espejismos, reflejos el hombre ninguno da pasos que lo conducen hacia la visión totalizadora en la cual se unifican y detienen todos los tiempos. El Hombre-Ninguno pasa del acto de navegar por agua de un río, al acto de dejarse arrastrar por túneles, en los cuales sufre la confusión de los espejismos y reflejos que transforman su visión y por ende, lo hacen retroceder en el tiempo. En Los pasos perdidos la noción de lo líquido afecta, de manera violenta, la noción del tiempo. Por otra parte y para demostrar lo que se ha dicho, tenemos que la noción del tiempo queda expresada en la novela a través de la observación y contemplación que, en el diario de viaje, hace el narrador del viaje que no es otro que el Hombre-Ninguno:

 

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