SEGUNDA PARTE DEL MANIFIESTO “LÚDICO S/Z” DE LA COMPAÑÍA DE TEATRO AIRA

 

Por: Rodolfo Pineda Bernal[1]

 

 


 

  1. En la capacidad de jugar que tenemos desde niños radica el impulso primigenio que nos ha llevado a dedicarnos, de manera absoluta y plena, al juego del teatro.

     

  2. Evocamos las leyes de la ética de la gestualidad lúdica que no acepta concesiones ni dobles morales y nos conduce a la poética de nuestra creación.

     

  3. Nuestra poética se basa en generar una gestualidad lúdica que sea capaz de romper las máscaras de los prejuicios que ocultan los rostros de nuestra sociedad.

     

  4. La sociedad actual valora e idolatra falsas imágenes de sí misma.

     

  5. Una falsa imagen del valor de lo humano, eso es lo que se nos proyecta y difunde como el rostro de nuestra sociedad.

     

  6. Esa máscara despersonaliza al arte y lo separa de sus posibles receptores.

     

  7. Nuestro mensaje busca un receptor que sea capaz de decodificar y re-codificarse a sí mismo.

     

  8. Las instituciones de Gobierno y de la así llamada cultura establecida están en contra de nuestra ética y de nuestra poética. Dichas instituciones e institutos premian y promueven los valores que han deteriorado y acabado con las raíces históricas y culturales de nuestra sociedad.

     

  9. Por esta causa nuestra sociedad ha deteriorado y expulsado la capacidad lúdica (creativa y recreativa del arte) de los campos económicos, políticos, sociales y religiosos.

     

  10. Nuestra sociedad de manera complaciente e inconsciente ha dejado fuera del campo de nuestras vidas la capacidad crítica y creativa que son las bases del arte y de las ciencias.

     

  11. De ahí que el papel de nuestro proyecto teatral sea trabajar para el teatro, no por dinero, el poder o el así llamado “status social”, sino por el teatro mismo.

     

  12. Esto significa asumir el reto y la responsabilidad de ser capaces de imaginar, crear y mantener nuestra libertad lúdica sin ningún tipo de concesiones.

     

  13. Nuestra libertad lúdica rechaza todo tipo de concesiones. Ésta es la regla suprema de todos nuestros juegos.

     

  14. No ser complacientes con la sociedad significa trasladar el poder económico, político y social al acto de crear, imaginar y proyectar la ficción sobre las sombras de la realidad.

     

  15. Como los espectadores han dejado de existir y se han convertido en consumidores, nuestro trabajo no es un producto de consumo sino un acto en contra de los consumidores y en busca de crear nuevos espectadores.

     

  16. Nuestros juegos se realizan a través de la acción.

     

  17. Cada acción es un impulso creativo que rompe con los límites de imaginar y crear aquello que en nuestra sociedad “no está permitido”. Aquello que sólo puede cobrar vida y realizarse en el acto creativo y reflexivo de la ficción.

     

  18. Las reglas del acto lúdico son distintas de las sociales porque las segundas respaldan el caos que va en contra de la inteligencia y de la sensibilidad.

     

  19. Las reglas de la política han devastado e invertido los valores y la sociedad paga por ello día con día.

     

  20. Las reglas de la economía han dado valor a lo superfluo y por ello pocos tienen mucho (de poco valor) y muchos (demasiados) se han quedado en la náusea que ha desplazado al ser en el espacio de la nada.

     

  21. Ambos, los muchos y los pocos, carecen de valores y del valor que el arte puede otorgarles.

     

  22. Este es el orden en que nos ha tocado establecer nuestro trabajo.

     

  23. Hacer teatro bajo estas condiciones exige un acto de inteligencia que intenta convertirse en dialogo.

     

  24. La única razón válida para hacer teatro en estos tiempos es que logremos inventar las reglas de un juego que sea capaz de provocar un cambio.

     

  25. Por ello en cada uno de nuestros “hechos escénicos” intentamos romper o transgredir los límites de la realidad.

     

  26. Para ir en contra de las limitaciones y limitantes nos proponemos ejercer el acto poético de la provocación que nos permite, de un modo u otro, generar un caos que sirva para restituir –al menos poéticamente- el orden de la realidad a través del acto del teatro.

     

  27.  Rechazamos la complacencia del “status establecido” por los medios de comunicación y por los falsos profetas (héroes y líderes) que rigen la el mercado de cambio del mundo.

     



[1] Rodolfo Pineda Bernal (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es Director de escena y dramaturgo, egresado de la Licenciatura en Teatro por la Universidad de las Américas Puebla y Maestro en Lengua y Literatura Hispanoamericana. A partir del 2006 se convierte en Fundador, Representante Legal y Director Artístico de la Compañía Teatro Niños Aira.  Sabersinfin.com agradece a Rodolfo Pineda la autorización para publicar el presente texto.