SEGUNDA PARTE DEL MANIFIESTO LÚDICO S/Z DE LA COMPAÑÍA DE TEATRO AIRA
Por: Rodolfo Pineda Bernal[1]
- En la capacidad de jugar que tenemos desde niños radica el impulso primigenio que nos ha llevado a dedicarnos, de manera absoluta y plena, al juego del teatro.
- Evocamos las leyes de la ética de la gestualidad lúdica que no acepta concesiones ni dobles morales y nos conduce a la poética de nuestra creación.
- Nuestra poética se basa en generar una gestualidad lúdica que sea capaz de romper las máscaras de los prejuicios que ocultan los rostros de nuestra sociedad.
- La sociedad actual valora e idolatra falsas imágenes de sí misma.
- Una falsa imagen del valor de lo humano, eso es lo que se nos proyecta y difunde como el rostro de nuestra sociedad.
- Esa máscara despersonaliza al arte y lo separa de sus posibles receptores.
- Nuestro mensaje busca un receptor que sea capaz de decodificar y re-codificarse a sí mismo.
- Las instituciones de Gobierno y de la así llamada cultura establecida están en contra de nuestra ética y de nuestra poética. Dichas instituciones e institutos premian y promueven los valores que han deteriorado y acabado con las raíces históricas y culturales de nuestra sociedad.
- Por esta causa nuestra sociedad ha deteriorado y expulsado la capacidad lúdica (creativa y recreativa del arte) de los campos económicos, políticos, sociales y religiosos.
- Nuestra sociedad de manera complaciente e inconsciente ha dejado fuera del campo de nuestras vidas la capacidad crítica y creativa que son las bases del arte y de las ciencias.
- De ahí que el papel de nuestro proyecto teatral sea trabajar para el teatro, no por dinero, el poder o el así llamado status social, sino por el teatro mismo.
- Esto significa asumir el reto y la responsabilidad de ser capaces de imaginar, crear y mantener nuestra libertad lúdica sin ningún tipo de concesiones.
- Nuestra libertad lúdica rechaza todo tipo de concesiones. Ésta es la regla suprema de todos nuestros juegos.
- No ser complacientes con la sociedad significa trasladar el poder económico, político y social al acto de crear, imaginar y proyectar la ficción sobre las sombras de la realidad.
- Como los espectadores han dejado de existir y se han convertido en consumidores, nuestro trabajo no es un producto de consumo sino un acto en contra de los consumidores y en busca de crear nuevos espectadores.
- Nuestros juegos se realizan a través de la acción.
- Cada acción es un impulso creativo que rompe con los límites de imaginar y crear aquello que en nuestra sociedad no está permitido. Aquello que sólo puede cobrar vida y realizarse en el acto creativo y reflexivo de la ficción.
- Las reglas del acto lúdico son distintas de las sociales porque las segundas respaldan el caos que va en contra de la inteligencia y de la sensibilidad.
- Las reglas de la política han devastado e invertido los valores y la sociedad paga por ello día con día.
- Las reglas de la economía han dado valor a lo superfluo y por ello pocos tienen mucho (de poco valor) y muchos (demasiados) se han quedado en la náusea que ha desplazado al ser en el espacio de la nada.
- Ambos, los muchos y los pocos, carecen de valores y del valor que el arte puede otorgarles.
- Este es el orden en que nos ha tocado establecer nuestro trabajo.
- Hacer teatro bajo estas condiciones exige un acto de inteligencia que intenta convertirse en dialogo.
- La única razón válida para hacer teatro en estos tiempos es que logremos inventar las reglas de un juego que sea capaz de provocar un cambio.
- Por ello en cada uno de nuestros hechos escénicos intentamos romper o transgredir los límites de la realidad.
- Para ir en contra de las limitaciones y limitantes nos proponemos ejercer el acto poético de la provocación que nos permite, de un modo u otro, generar un caos que sirva para restituir al menos poéticamente- el orden de la realidad a través del acto del teatro.
- Rechazamos la complacencia del status establecido por los medios de comunicación y por los falsos profetas (héroes y líderes) que rigen la el mercado de cambio del mundo.
[1] Rodolfo Pineda Bernal (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es Director de escena y dramaturgo, egresado de la Licenciatura en Teatro por la Universidad de las Américas Puebla y Maestro en Lengua y Literatura Hispanoamericana. A partir del 2006 se convierte en Fundador, Representante Legal y Director Artístico de la Compañía Teatro Niños Aira. Sabersinfin.com agradece a Rodolfo Pineda la autorización para publicar el presente texto.
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