MODERNIDAD / POSMODERNIDAD
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MODERNIDAD / POSMODERNIDAD

 

ó

(Aquello donde se concluye aunque no se sepa que se afilie)

 

 Por: Agustín René Solano Andrade[1]

 

120905 

 

 

             Cada período de la humanidad se caracteriza por grandes propensiones trascendentes que se manifiestan en la definición de objetivos, en los sistemas de valores y en las reglas de la vida del ser humano, por ello, estos valores y normas presentan el horizonte de reflexión y preocupación para el significado de sus acciones correspondientes[2]. He aquí entonces, que en tiempos posmodernos que designan “el estado de la cultura después de las transformaciones que han afectado a las reglas de juego de la ciencia, de la literatura y de las artes a partir del siglo XIX”[3]; la discusión entre este período y su “antecedente” siga vigente en una época que ha alcanzado todos los niveles de la vida de una sociedad occidental, que ha pasado -¿o no?- por la modernidad y ha seguido caminando con ésta hasta donde se ha llegado.

 

 


 

 

            La sociedad posmodernista contiene aspectos visibles en el comportamiento de los seres humanos y plantea valores como normas para que funcione como tal. Todo sistema funciona bajo la regulación de sus partes que están sometidas a reglas particulares y a las primordiales del fenómeno total. Como un conjunto estructurado, todas las partes se ven afectadas cuando éstas realizan su acción y cuando no. Se sabe que el sistema tiene alguna falla cuando no lleva a cabo su objetivo en la manera que ha sido planteado, viéndose comprometidos todos y cada una de los subsistemas. Saber que algo no está bien puede resultar sencillo comparado con el diagnóstico de cuál es la parte o partes que están causando problemas a toda la unión. Si el pronóstico es correcto y se atiende a tiempo, se recupera esa combinación de varias piezas reunidas para conseguir cierto resultado; si no, sucede la transformación y/o la muerte. De esta misma forma un sistema modernista planteó normas y sugirió beneficios; alguna parte no cometió justamente su actividad designada, transformando el suceso en uno nuevo y designándolo como posmodernidad. “El posmodernismo así entendido no es el fin del modernismo sino su estado naciente, y ese estado es constante”[4] . Sin embargo, me importa la cuestión de algunas zonas geográficas donde la modernidad nunca fue alcanzada y ahora se suman a la posmodernidad donde existe la clara evidencia de una característica de ella: la fantasía concreta, facultad que tiene el arrojo de representar a través de imágenes las cosas pasadas o distantes, de manifestar los ideales en forma sensible como forma de vida pues existe un vasto campo de creación -la tierra- y sus actores -la humanidad- la desempeñan diariamente aunque no sepan, ni entiendan, el rol que en su momento juegan ni de su ingreso. Todo cabe y sucede en tiempos posmodernos.

 


 

 

 

En este texto todavía queda un hueco entre lo que es moderno y posmoderno y que ha suscitado grandes discusiones, sin embargo, se tomara un par de párrafos de Lyotard que muy atinadamente explica esta diferencia en torno a la estética y que servirá para apaciguar nuestra duda y motivar a extenderla. Lyotard comenta:

 

 

 

“La estética moderna es una estética de lo sublime, pero nostálgica. Es una estética que permite que lo impresentable sea alegado tan solo como contenido ausente, pero la forma continua ofreciendo al lector o al contemplador, merced a su consistencia reconocible, materia de consuelo y de placer. Sin embargo, estos sentimientos no forman el autentico sentimiento sublime, que es una combinación intrínseca de placer y de pena: el placer de que la razón exceda toda presentación, el dolor de que la imaginación o la sensibilidad no sean a la medida del concepto.

Lo posmoderno sería aquello que alega lo impresentable en lo moderno y en la presentación misma; aquello que se niega a la consolación de las formas bellas, al consenso de un gusto que permitirá experimentar en común la nostalgia de lo imposible; aquello que indaga por presentaciones nuevas, no para gozar de ellas sino para hacer sentir mejor que hay algo que es impresentable. Un artista, un escritos posmoderno, están en la situación de un filosofo: el texto que escriben, la obra que llevan a cabo, en principio, no están gobernados por reglas ya establecidas, y no pueden ser juzgados por medio de un juicio determinante, por la aplicación a este texto, a esta obra, de categorías conocidas. Estas reglas y estas categorías son las que la obra o el texto investigan. El artista y el escritor trabajan sin reglas y para establecer las reglas de aquello que habrá sido hecho. “[5]

 

 


 

 

Entendiendo que tanto la modernidad y la posmodernidad son épocas humanas, por lo tanto son formas de vida, la modernidad aparece más como un ideal de trabajo continuo y la posmodernidad emerge como una realidad acabada, lista para transformarse en algo más. De esta forma, podemos entender el texto de Lyotard como una analogía de la vida moderna y posmoderna; con características precisas que permiten su puntualización y nos deja claro lo importante que es su definición, no por la definición misma, sino por el entendimiento que muestra contenidos en actitudes y características humanas. En la posmodernidad “un estado de ánimo parece reunir a todos: el desencanto, la desilusión ante las promesas no cumplidas de la modernidad, que se abre con la Ilustración. En vez de paz, se tiene guerra; en vez del dominio de la razón, reina la irracionalidad; en vez de profundidad, superficialidad; en vez de libertad, alienación; en vez de igualdad, desigualdad”[6]. Pero no es sólo esta mirada pesimista la que deviene en el ser humano y parece imperar en el sentir, sino donde hace presencia la incertidumbre pues donde todo cabe… ¿qué sucede?

 



[1] Agustín René Solano Andrade ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ) es Maestro en Comunicación y Diseño (UIA) y Maestro en Estética y Arte (BUAP). Combina su quehacer académico con las letras y las imágenes. Sabersinfin.com agradece a Agustín René la autorización para publicar el presente trabajo. 

 

[2] Bürdek Berhard E., Diseño: historia, teoría y práctica del diseño industrial, GG, 1994

 

[3] Lyotard Jean-Francois, La condición postmoderna, REI, México, 1993, p. 9

 

[4] Lyotard Jean-Francois, La posmodernidad explicada a los niños, Gedisa México, 1990,  p.23

 

[5] Lyotard, Op.cit.,  p.25

 

[6] Zermeño Padilla Guillermo, Paráfrasis posmodernistas, Revista de filosofa, Año XXII, No. 64, Ene-Abr 1989, p.65

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