CARTA A EDER SOBRE LA EDUCACIÓN ESTÉTICA Y EL ARTE CONTEMPORÁNEO
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Después de estos párrafos, Jameson continúa con su análisis de ambas obras y que vale la pena que revises. Sin embargo lo anterior es suficiente para nuestro propósito. Aquí se puede notar la diferencia entre la forma de creación del discurso estético de la historia del arte y el de la crítica del arte y notar como la segunda muestra una narración que cuestiona el suceso mientras que la primera lo afirma. Incluso, la crítica de arte sostiene su discurso en los tropos para hacer más comprensible un suceso u objeto contemporáneo por ese mismo rasgo. Es difícil distanciarse de lo próximo –aunque suene absurdo-, pero para entenderlo es necesario. La historia puede aseverar e incluso sostenerse en verdades institucionalizadas, por tanto relativas,  a causa de esa distancia con lo que ratifica. La crítica sólo puede enunciar posibilidades tan válidas como ella misma, develando realidades.

Seguramente en las propuestas artísticas y de diseño se encuentra nuestra forma de ser -así como la hay en nuestras enunciaciones científicas y en nuestro haber consumista-, en ellas existe nuestra esencia humana contemporánea pues con ellas convivimos y es así como vivimos. “Hállase el arte, como la ciencia, libre de todo lo positivo, limpio de todo producto de la convención humana. Ambos se precian de ser en absoluto inmunes al capricho de los hombres. […] Nada más común, ciertamente, que ver a la ciencia y al arte inclinarse reverentes al espíritu de la época; ocurre con frecuencia que el gusto creador recibe sus leyes del gusto crítico. Cuando el carácter se hace rígido y duro, vemos a la ciencia vigilar severamente sus fronteras y al arte someterse a las pesadas cadenas de las reglas; cuando el carácter se hace muelle y disoluto, busca la ciencia el aplauso y el arte el deleite. […] El artista es, sin duda, hijo de su tiempo, aunque desgraciado si se hace el discípulo, y más, el favorito de su época”[10]  Pero al enfrentarnos a objetos –propios-  creados por individuos de este tipo en su semejanza, nos es difícil entenderlos ya que tampoco reflexiknamos sobre  nosotros en nuestra contemporaneidad. ¿Por qué entonces sólo entender el pasado humano a través de algo que también producimos y utilizamos hoy día? La reflexión del ser humano por la comprensión del mismo está también en el discurso de la estépica que sucede a la par del político y del científico y podemos darnos cuenta de NOSOTROS en el arte contemporáneo, pero para ello hay también que atenderlo.

 

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