¿POR QUÉ VISITAR UN MUSEO DE ARTE?
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  Promover el acto artístico. 

A través de sus instalaciones y exposiciones, el museo de arte le permite a la obra expuesta llevar a cabo su función, ya sea el acceder al conocimiento de lo bello como menciona James o proporcionar una visión del mundo como dice Ruskin, según Danto; o ser el medio de la naturaleza a través del genio como expresa Kant. El hecho es que por medio de habitaciones, iluminación, cédulas, etc. la obra de arte pueda arrebatar al individuo y dejarle llevar a cabo la función para la cual fue hecha. Es tanto el escenario como la escenografía en una puesta de teatro.

 

El hecho de que el museo albergue obras de arte, no lo obliga a realizar la función de ellas, pero sí, de laguna manera, a procurar ese destino de la obra, a dejarla llevar a cabo la función para la que fue hecha. Por un lado, el edificio está diseñado para albergar y exhibir obras de arte, sin importar si fue hecho con fines museísticos -Guggenheim- o se adaptó para los mismos fines –Louvre-; pero por otro, las exposiciones infieren el mismo fin. Así que, para el primer caso, el diseño del museo, implicando a su exterior e interior, actúa como una introducción para el mundo que contiene. La fachada, forma exterior del edificio y la distribución del mismo permiten –o no- que el entramado del arte como sistema sea definido objetivamente, incluso, como atrevimiento, algunas distribuciones de museos de arte pueden ser utilizadas como esquemas académicos para su acercamiento. Ese ir y venir a través del museo por las salas definidas, le da una idea más clara al espectador de cómo está organizado el arte y, cuando se detiene ante una obra que le llama la atención o fugazmente le atrapa, las condiciones antes previstas deben ayudarle para que esa obra lleve a cabo su fin. Por otro lado, el diseño de la exposición o ambientación de la sala -sea temporal o permanente- intensifica el valor perceptual de la obra expuesta a través de cédulas, paneles, iluminación, vitrinas, recorridos intencionados, disposición de los objetos, selección de los mismos, etc., pero sobre todo, permite que el visitante se acerque de forma única a un objeto expuesto para que éste le acoja en su destino. Seguramente aquí es donde más intervención tiene el museo de arte con la relación visitante-obra de arte y, según el diseño que se proponga para estos fines, la relación puede ser de empatía, o no.

 

Probablemente también, las mejores instalaciones son las que no se hacen notar (a diferencia de las que no se notan) pues su función no es el protagonismo, sino el de procurar el hecho artístico, ya sea como redentor de la humanidad o de salvar la insensibilidad de la vida común.

 

 Generar la historiografía del arte.

         Como institución moderna, el museo de arte define los parámetros de una actividad humana que ha sido clasificada y dispuesta en disciplina académica –la historia del arte como historiografía. Desde el momento que la obra entra al museo de arte para ser expuesta, entra en la categoría de obra de arte o artística y determina clases y condiciones para sus semejantes; siendo así que gran parte de la historia del arte, hoy día, se hace en el museo. No se habla de un planteamiento histórico de la evolución general del pensamiento y de la cultura, sino donde existe un objetivo intelectual de ordenamiento y categorización de la obra artística y su movimiento en un espacio y tiempo determinado.

 

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