21 de febrero de 2017

Hubo un tiempo que tuve muchos gatos, ahora el espíritu de esos felinos habitan mi casa,
todos los rincones huelen a mi “Chacho”, a mi “Güero”, a mi “Mozart
[todos los nombres de gato no bastan]
por sus ojos que atrapan la calma del océano y la parvada de sueños en verano
Hubo un tiempo que tuve muchos gatos
cuya única compañía me soldaron el alma cuando ya nada quedaba.
la libertad de sus patas recorrieron en silencio las crestas de mis dudas en madrugada.
Sus nítidos ronroneos me acompañaban.
aquellos eran parches dulces de mi joven vida frente a la tele que mi madre observaba.
[Todos los nombres de gato no bastan]
Al maullido, tibia compañía,
a la envidia de su movimiento al filo de lo incierto,
a su época de celo cuando la puerta cuidaba y al final de siete gatitos nuevos en el hogar
A esa época en que tuve muchos gatos,
al hábito de acariciarlos cuando la soledad no escapaba.
A todos y a cada uno de mis gatos,
que frágiles en sus azoteas de cielo me vigilan
[y tal vez me recriminan]
Al último de mis gatos, a aquel que abandoné a su suerte
mientras mi madre en el hospital estaba enferma.
aquel que me pidió cuidarlo y yo no lo hice,
aquel que me abandonó mientras la muerte me recordaba la importancia
de cumplir las promesas a los moribundos.
Hubo un tiempo que tuve muchos gatos,
ahora no, no tengo
ahora el espíritu de esos felinos con sus tristezas habitan mi casa.

Imagen: katzen-nanny.ch

Fabiola Morales Gasca.