rodolfo sanchez.jpgCRISIS. MI YO CINCUENTÓN

Por: Rodolfo A. Sánchez Sánchez*

En la clásica mesa  de un café me encontraba platicando plácidamente con amigos, los cuales realizamos diferentes especialidades en nuestra vida profesional, cuando sin darnos cuenta los temas se empezaron a enfocar al tema de la crisis, tema que por demás está de moda.

 

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Sin embargo, crisis económicas las hemos pasado desde que yo me acuerde, crisis en los valores se han puesto en la mesa de discusión a raíz de la ruptura de los paradigmas en la forma de educar y de la cantidad y calidad de la información transmitida, sobre todo, a través de los medios de comunicación, en temas que la plática se prolongó un buen rato.

Transcurría la amena reunión, cuando a mi mente acudió el pensamiento de la crisis de hombres y mujeres por arriba de cuarenta y cinco años, el tema revoloteó por varios minutos en mi cabeza, la charla ya entrada en los temas anteriores transcurría, en lo que yo me tornaba un poco pensativo, pero en el momento, alguien me llamó la atención por haberme apartado del intercambio de opiniones.

Fue en ese momento que introduje a la plática mi preocupación por ese tipo de crisis, causando un silencio total, quizá por que ninguno de los participantes se había puesto a analizar ese tema en particular, pues resulta que ninguno de ellos rebasa los cuarenta años.

Sin embargo, causó gran interés, ya que todos tenemos amigos, hermanos, padres o simples conocidos que han estado en esa crisis de la edad madura.

¿Y porqué crisis?, se preguntará estimado lector, si es de aquellos que se ubican en este rango me entenderán de primera instancia y si no, es momento de hacer conciencia de que todos vamos para allá.

Fue lo mismo que les expresé a mis amigos del café y entramos en el tema.

Entre los cuarenta y cinco y cincuenta años nos ponemos a pensar: ¿qué hemos aprehendido, cuántos logros hemos alcanzado y qué nos falta por hacer?, nos sentimos que todavía podemos comernos el mundo, pero ya no a puños, sino a bocados, despacio saboreando cada instante que nos brinda la vida, somos capaces de razonar nuestros impulsos y logramos una mayor capacidad de tolerancia.

Nuestra vida la planeamos en plazos relativamente más cortos, pues las metas propuestas deberán ser más cercanas a nuestra realidad, como consecuencia de nuestro conocimiento de las limitaciones que nos rodean.

¡Qué maravilla!, expresaron al unísono, pues todavía en los treinta muchas veces todo lo vemos y tomamos decisiones a priori debido a que la mayoría son de carácter visceral, la intolerancia entre parejas hace difícil una relación duradera, la ruptura con la misma familia y la incongruencia de nuestros actos con lo que predicamos, pues todo se nos hace fácil y tomamos todo a la ligera, expresaron mis compañeros de mesa.

Ahora veamos el lado oscuro de esta etapa, ¡sí! Aunque ustedes no lo crean sí existe, simplemente tomen en cuenta que la gran mayoría de los empleos están destinados a recién egresados de las universidades, a jóvenes con maestría o doctorado, los cuales no rebasan los 35 años, son aquellos que pasaron de un grado a otro sin darse el tiempo de madurar, asimilar y aplicar la información en su vida para adquirir el conocimiento que brinda la experiencia; es entonces, que vemos limitadas las posibilidades de acceso a nuevos empleos a los adultos en cuestión.

Quiero hacer hincapié que no estábamos hablando solo de hombres, también de las mujeres de ese rango de edad.

Continuemos con el análisis de esta etapa y ¿porqué es de crisis?, simplemente se van cerrando posibilidades por los paradigmas creados en torno a esta edad; crisis obviamente al verse frustrados de nos ser reconocidos como verdaderos profesionales en las áreas desempeñadas, al que no se les permita aplicar sus destrezas en el campo laboral.

Se les limita hasta en el amor, ¿Cómo?, volvieron a preguntar mis amigos, si se han puesto a pensar que son muy criticados aquellos que libremente expresan que se volvieron a enamorar, a las mujeres aún más.

Viéndolo bien, caramba que desperdicio de talentos, y me permito utilizar una expresión de uno de los amigos acompañantes “es el medio y los medios los que los condenan a una jubilación temprana”, ¿será que son considerados ya como “incapacitados”? ; ¡Ah!, esperen, y mencioné,  no hemos tocado el tema de la sexualidad, en la que la mayoría opina que este tipo de facultades se va mermando, pues permítanme decirles que esto, es una soberana mentira, pues si te dejas influenciar por lo que se dice, puede pasar, pero si le haces caso a tus impulsos que emanan de tu propio cuerpo se desarrollan facultades mas allá de lo insospechado.

Es por lo que, les digo que es una verdadera crisis la de esta etapa, piénsenlo, pues se cierran puertas para el desarrollo profesional, se limita la capacidad de seguir aprendiendo, es criticado aquel que muestra su enamoramiento abiertamente, imagínense aquellas personas que llevan una vida sexual activa, ¡qué horror!

Horror de desperdicio en la planta productiva, con todos los conocimientos adquiridos, con la capacidad de tomar verdaderas decisiones, pensadas con la madurez que da la experiencia.

Como se dice en el argot de los amigos, “te lo dejo de tarea”, pues recuerda que todos llegamos y pasamos por esta etapa, lo último que les puedo decir  “PREPÁRENSE” y vivan con plenitud cada momento.

¡Hasta el próximo café! 

* Rodolfo A. Sánchez Sánchez (México) escribe tratando de hallar las respuestas a las interrogantes que todos llevamos consigo.

 

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