6 de julio de 2015

Desde tiempos inmemoriales se han realizado exorcismos, originariamente eran los brujos, hombres de poder o chamanes  quienes intentaban expulsar a los demonios de una persona e incluso de un hogar determinado.

Posteriormente, algunas religiones también realizaron este tipo de prácticas, sobre todo la cristiana, que oficializó el exorcismo a través de un rito perfectamente reglamentado. Si nos ceñimos al exorcismo dentro de lo eclesiástico, debemos de empezar por comprender que no se trata de un ritual arcano y gnóstico, ni del dominio de una técnica ni de la habilidad de un actor individual, semejante a un chamán. El exorcista es el ministro de Cristo y de su iglesia; es Cristo que exorciza; es su poder que subyuga y arroja al mal a través de su ministro y de su cuerpo, la Iglesia. El exorcista debe estar autorizado por la Iglesia porque ella es quien lo capacita para realizar la obra de Cristo en nombre de Cristo. El sacerdote hace el exorcismo en compañía de otros miembros de la Iglesia, que se unen a sus oraciones, recordando que donde están dos o tres unidos en nombre de Cristo, allí tienen la la promesa de que Cristo mismo está presente en medio de ellos de manera particularmente eficaz. Sólo esta presencia curadora suya garantiza el éxito del exorcismo.

El exorcismo es una oración dirigida a Dios, a fin de que se arroje o rechace a los demonios o a los espíritus malignos de las personas, lugares o cosas que están o se consideran poseídas o infestadas por aquellos y que están en peligro de convertirse en víctimas o instrumentos de su maldad. El exorcista es el que expulsa a los espíritus malos de una persona poseída, conjurándolos, en nombre de un espíritu más poderoso. El término proviene de la palabra griega que significa  " conjurar " verbo empleado por Mateo en el sentido jurídico de inducir a uno a testimoniar bajo juramento.

En la realización de  un exorcismo es la Iglesia la que ora a través del instrumento del exorcista de modo que la eficacia del rito puede compararse a un  sacramental. La fe y la integridad personal del exorcista, según se desprende claramente de los mismos Evangelios, desempeñan un importante papel en el buen éxito del exorcismo. Por eso la Iglesia es particularmente  cauta al autorizar a los clérigos que han recibido el poder de exorcizar a poner en práctica tal potestad.

La Iglesia reconoce la posibilidad de la posesión diabólica y regula el modo de tratarla. El código de derecho canónico permite a los ministros autorizados (exorcistas) a realizar exorcismos solemnes no solamente a los fieles, si no también en los no católicos y excomulgados. El ritual Romano contiene un rito solemne para el exorcismo. Tal rito sólo puede realizarse con permiso especial del Ordinario, el cual lo concede sólo a sacerdotes insignes por la piedad y al prudencia. Esto supone que quienes reciben el poder de expulsar de los demás a los espíritus malignos deben haber conseguido antes personalmente la victoria sobre sus tentaciones.

Técnicamente el exorcismo no consiste en sacar al demonio o demonios sino en lograr extraerles un  juramento: la palabra "exorcismo" se deriva del griego exorkismos, un término no compuesto de la preposición ek, y el verbo horkizo, que significa "hacer que alguien jure". Se trata por tanto, de lograr que el demonio o demonios acepten un juramento, en nombre de Dios, lo que permitirá ponerlos bajo control y ordenarles que actúen en contra de sus deseos e intereses. Es sólo entonces cuando entre otras cosas se les puede exigir que abandonen el cuerpo de la víctima.

Aunque la psiquiatría ha demostrado que la actividad del subconsciente explica muchos, por no decir la mayor parte de los fenómenos anormales que las  generaciones pasadas atribuían  a la actividad diabólica, no puede explicar de manera completa tales fenómenos. Está en condiciones de dar sólo la explicación psicológica. Aun suponiendo que tal explicación sea la correcta en un determinado caso, se trata siempre de una explicación dada dentro de los límites de la ciencia. Se pueden aplicar infinidad de rituales para exorcismos, en distintas religiones y culturas es casi siempre la misma línea, enfrentarse contra el mal derrotarlo y expulsarlo. Pero hasta donde es posible que una figura como Satanás exista realmente en este mundo, y todos los casos de posesión serán por causas de él.

Imagen: forosobreexorcismo.blogspot.com

David Flores es conductor de radio e investigador del fenómeno paranormal y sobrenatural. Radica en Puebla, Puebla, México.