01 de octubre de 2021

Algunas de estas galaxias, que fueron descubiertas hace apenas dos décadas, se caracterizan por la presencia de estrellas viejas, debido a la falta de gas para producir nuevas, lo que se habría originado por una expulsión violenta por fuerzas gravitacionales, haciéndolas lucir de un color rojizo.

Así lo evidencia la investigación liderada por el Licenciado en Física José Benavides Blanco, magíster en Ciencias - Física de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y actual miembro del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental de la Universidad de Córdoba (Argentina), responsable del estudio.

Las galaxias son conjuntos formados por numerosas estrellas, gas, polvo y materia oscura, que se mantienen unidos por la acción de la gravedad. Las más pequeñas y menos brillantes son denominadas “enanas”, contienen alrededor de 100 millones de estrellas, mientras que en el extremo opuesto se ubican las de gran dimensión y luminosidad, como la Vía Láctea, cuyo número de estrellas asciende a cientos de miles de millones.

Las galaxias ultradifusas comparten características de ambos extremos. Son tan grandes como la Vía Láctea, pero con una cantidad de estrellas entre 100 y 1.000 veces menor. En general, tienen una órbita elíptica en torno a los cúmulos, como se denomina a los conglomerados de miles de galaxias.

Por su escasa luminosidad y baja densidad estelar, las galaxias ultradifusas son muy difíciles de observar mediante telescopios, lo que explica por qué su existencia recién se pudo corroborar hace un par de décadas.

Descubrimiento para el universo astronómico

“Esas galaxias, como todas las demás, contienen mucho gas que les permiten formar estrellas; sin embargo, tuvieron la “mala fortuna” de caer dentro de una agrupación, pues son entornos muy densos que generan alteraciones, en este caso por acciones gravitacionales del material, como gas y materia oscura les fue arrancado, y luego fueron devueltas al campo”.

Según el investigador, “al perder el gas, la galaxia deja de formar estrellas, quedando solo con una población estelar vieja, además de aisladas; justamente esa escasez de estrellas les otorga su tonalidad rojiza ante los observadores”.

“Al mirar hacia arriba se observan cielos de diferente color (azules, naranjas y rojizos), lo que tiene que ver con la edad de las estrellas. Una galaxia (que es un sistema estelar), por tener gas todo el tiempo, estará fabricando estrellas y se asocia con la coloración azul, pero una galaxia que ya no lo tiene, tendrá una baja tasa de formación estelar, lo que hace que su población sea en su mayoría estrellas viejas, por lo que su tono será más rojo”.

El trabajo utilizó simulaciones numéricas cosmológicas de última generación (TNG50), que permiten estudiar todos los entornos posibles de manera simultánea y en alta resolución.

Por su potencial, el grupo utilizó las simulaciones TNG (The Next Generation) como una “máquina del tiempo en reversa”. Seleccionaron algunas galaxias ultradifusas, y a partir de su estado y ubicación actual, fueron retrocediendo hacia el pasado por los distintos momentos de su desarrollo y evolución.

“Tuvimos acceso a la información de los datos de los colaboradores en los diferentes países (Alemania, Italia, Estados Unidos). Con esas simulaciones logramos detectar esta población de galaxias y la capacidad de analizar a lo largo del tiempo su evolución y reconstruir cómo fue su historia, dando respuesta a la pregunta ¿cómo fue que se originó esa población de galaxias ultradifusas apagadas o rojas en el campo?”.

Según el experto, cuando una galaxia cae a algunas de esas agrupaciones difícilmente puede escapar, por la cual les pareció aún más extraño que estas galaxias sí pudieran salir para luego quedar aisladas.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co