19 de febrero de 2021

La reanudación de actividades con la “nueva normalidad” ocasionó que los sectores tecnológicos, en particular el automotriz, enfrenten escasez de chips debido a su alta demanda en diversos mercados, afirmó Miguel Ángel Bañuelos Saucedo, académico del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología (ICAT) de la UNAM.

Las limitaciones de estos circuitos electrónicos de material semiconductor, en particular de silicio, es resultado de la disminución de actividades productivas debido a la emergencia sanitaria, de importantes cantidades que requieren los vehículos (aproximadamente 80) y la industria de la computación por el trabajo en casa (home office) y la educación a distancia.

Asimismo, por la necesidad de construir más dispositivos que den soporte a las comunicaciones por internet y a los sistemas de compras en línea, entre otras actividades que requieren de equipos de cómputo; son elemento básico en la electrónica actual, abundó el universitario.

El especialista dejó en claro que la escasez de chips no es un problema fácil de resolver ni se puede vislumbrar lo que ocurrirá en la industria que se encarga de fabricarlos, aunque es normal que el mercado de semiconductores tenga altibajos.

El académico universitario precisó que restablecer la producción en los niveles requeridos no es sencillo; además, construir nuevas plantas para su fabricación resulta costoso, necesita una inversión de al menos 10 mil millones de dólares –cifra con la cual se podrían construir 10 hidroeléctricas–, y llevaría años.

Resaltó que es difícil estimar las afectaciones a nivel global de la carencia de esta tecnología, toda vez que se desconoce el número de semiconductores que consume cada sector, ya que es un secreto comercial.

El especialista sostuvo que las expectativas son diferentes, porque hay quienes consideran que en unos meses se podría restablecer la oferta, y otros que tardará dos años. Además, no existen elementos para estimar la dimensión de la escasez y sus consecuencias económicas.

Lo que sería optimista, dijo, es esperar a que la demanda se estabilice a un nivel en el que los fabricantes puedan suministrar suficientes componentes.

Bañuelos Saucedo explicó que la consecuencia inmediata de la falta del producto es el incremento en su precio. Quizá ese aumento para el mercado automotriz no represente un porcentaje considerable en el costo del automóvil toda vez que las armadoras están en posibilidad de absorber el incremento en el precio de los chips.

Sin embargo, la carencia de este artículo podría impactar en el costo de computadoras y teléfonos inteligentes, aunque en el caso de los dispositivos móviles se trata de un segmento sumamente competitivo que optó por reducir el precio de los aparatos mediante la disminución de su resolución, por ejemplo.

Proceso complejo

Detalló que para elaborar un circuito integrado o chip se requiere de conocimiento de frontera, lo más avanzado de varias áreas de la tecnología, como la electrónica, pero también de componentes químicos lo más puros posibles e ingeniería mecánica para manipularlos.

Dijo que un elemento básico son los transistores, cuyas dimensiones son de 14 nanómetros (más pequeños que el grueso de un cabello humano), y para ello se necesitan sistemas de control sofisticados en los que se utilizan herramientas ópticas.

“Los chips se construyen a partir de arena, cuyo principal componente es el óxido de silicio, elemento abundante en la corteza terrestre y en el subsuelo, el segundo más abundante después del oxígeno, aunque rara vez lo encontramos solo, está mezclado con óxido, en ocasiones lo encontramos en forma de cristal, es lo que llamamos cuarzo”.

Y abundó: “se tiene que construir algo que llamamos estructura cristalina pura; es decir, que las moléculas estén completamente ordenadas, a partir de éstas se genera una oblea de cristal de 12 pulgadas, aunque parece un disco compacto, que es de cristal puro, la superficie tiene que ser muy planita, entre otros aspectos”.

Una vez que se tiene esa oblea, se genera una especie de capas que se graban y quitan hasta que finalmente se obtienen pequeños elementos básicos electrónicos: transistores, resistencias y otros, con ello se producen los elementos que permitirán procesar la información.

Bañuelos Saucedo añadió que posteriormente se corta en pequeños chips y se encapsulan en un circuito integrado, se le sueldan hilos de oro para hacer las conexiones; finalmente se encapsulan en materiales, comúnmente de plástico. El proceso es laborioso y delicado, tanto que se requieren cuartos limpios para su fabricación.

Boletín UNAM-DGCS-140/2021