Pensar con el corazón
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31 de enero de 2016

Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando.
Rabindranath Tagore

Llegó a mis manos una interesante entrevista realizada al escritor Joseph Chilton Pearce (JCP). Este autor refiere que: “La idea de que podemos pensar con el corazón ya no es sólo una metáfora, sino que es, de hecho, un fenómeno muy real”. Ahora sabemos esto porque la investigación científica está demostrando que el corazón es el principal centro de inteligencia en los seres humanos. Es el primer órgano en formarse en el feto y tiene que ser así debido a que proporciona el campo electromagnético del que el ADN mismo depende para sus instrucciones.

Los neurocardiólogos han encontrado que del 60 al 65% de las células del corazón son en realidad células neuronales y no células musculares, como se creía anteriormente. El corazón es también un generador electromagnético muy poderoso. Nuestra respuesta emocional cambia el espectro electromagnético del corazón, que es de lo que el cerebro se alimenta. Chilton indica que “En última instancia, todo en nuestra vida depende de nuestra respuesta emocional a cada acontecimiento específico”.

Los biólogos moleculares han descubierto que el corazón es la glándula endocrina más importante del cuerpo. En respuesta a nuestra experiencia del mundo, este órgano produce y libera la hormona ANF (Atriol Neuriatic Factor) que afecta profundamente cada operación en la estructura del sistema límbico, o a lo que nos referimos como el “cerebro emocional”. En otras palabras, hay un “cerebro” en el corazón, cuyos ganglios están vinculados a todos los órganos importantes en el cuerpo, y a todo el sistema muscular, que permite a los seres humanos expresar sus emociones.

JCP establece que “se ha demostrado que el corazón produce 2.5 vatios de energía eléctrica en cada pulsación, creando así un campo electromagnético idéntico al campo electromagnético alrededor de la Tierra. El campo electromagnético del corazón rodea el cuerpo hasta una distancia de cinco metros y genera ondas de energía como la radio y ondas de luz que constituyen la principal fuente de información sobre la cual el cuerpo y el cerebro construyen nuestra red neural y la percepción del mundo”.

Se han establecido cuatro tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza: a) La comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad; b) La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce la hormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor; c) La comunicación biofísica mediante ondas de presión.

Parece ser que a través del ritmo cardiaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo y d) La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5,000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional.

Está demostrado que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas. Las cuales se pueden cultivar liberándose del miedo, del deseo y el ansia de dominio, mecanismos que están anclados profundamente en el ser humano porque nos han servido para sobrevivir millones de años.

Para esto ayuda el tomar la posición de testigos, observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, y escogiendo las emociones que nos pueden hacer sentir bien. Debemos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior. El cultivar el silencio, contactarse con la naturaleza, vivir periodos de soledad, meditar, contemplar, cuidar el entorno vibratorio, trabajar en grupo y vivir con sencillez, activa el cerebro del corazón.

Como podrá apreciar, estimado lector, al corazón además de relacionarlo con el amor, actualmente se le da un papel de inteligencia superior que se activa a través de cultivar las emociones positivas. Juzgue usted.

Imagen: actual-medicina.blogspot.com

Twitter @jarymorgado
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conoSERbien; www.sabersinfin.com

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