La naturaleza de Agartha
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8 de febrero de 2017

La espiritualidad es para los que prestan oídos a su voz interior
Anónimo

El 5 de febrero se cumplen 108 años del fallecimiento del prestigiado escritor francés Alejandro Saint-Yves d'Alveydre, autor de los libros “El retorno de Cristo”, “La misión de la India en Europa”, "El Arqueómetro", "La Teogonía de los Patriarcas", una colección de textos titulados "Las Misiones" y muchos otros títulos más. Aunque su lenguaje es claro, el uso de neologismos y la referencia a conceptos de Teogonía y Cosmogonía, dificultan la comprensión de los contenidos. Fue maestro del médico francés de origen español Gerard Encausse Papus y del arquitecto Ch. Gougy, realizador de los planos arqueométricos. La clave del libro "El Arqueómetro" es retomado por el famoso escritor Dr. Serge Raynaud de la Ferriere, fundador, en 1948 en Caracas, Venezuela, de la Gran Fraternidad Universal que cuenta con delegaciones en Norteamérica, incluyendo México, Sudamérica, Europa y Australia.

Saint-Yves d'Alveydre en su obra póstuma Misión de la India en Europa”, (publicada en 1910), relata cómo en 1885 el príncipe de Afganistán Hardij Schripf le visitó, acompañado de dos personajes y le revelaron la existencia de un lugar misterioso designado bajo el nombre de Agartha (Agharta) y su organización espiritual y política. Agartha, que en idioma sánscrito significa Comunidad o Comarca Suprema y según la tradición oriental, es un reino constituido por numerosas galerías subterráneas que se conectan con decenas de ciudades intraterrestres cuyo núcleo urbano más grande sería Shamballa (ciudad de iluminación y contemplación). Esta ciudad, Agartha, habitada por seres de un altísimo nivel de conocimiento, que custodian y preservan la evolución planetaria, se encontraba ubicada en el Desierto del Gobi, en pleno corazón del Asia.

Saint-Yves revelaba la naturaleza de Agartha en el libro y mandó a imprimir doscientos ejemplares para ser publicados. Pero ante amenazas provenientes de la India, por dar a conocer la naturaleza de Agartha, el autor decidió destruir cualquier rastro del manuscrito. Solo un ejemplar sobrevivió y fue conservado por el hijo de Saint-Yves, que más tarde regaló al médico Gerard Encausse Papus.

Tal ha sido el influjo de la existencia de Agartha que en los años 1938-1939, Adolfo Hitler al estar fuertemente cautivado por un libro llamado “La raza futura-Vril” (publicada en 1871) del escritor Lord Edward George Bulwer Lytton (1803-1873), envió una expedición nazi al Tíbet al mando de Ernst Shaeffer, que es acompañado por cinco sabios alemanes y veinte miembros de la SS, los cuales tenían como misión el entablar lazos con los habitantes del pueblo de Agartha, siendo ésta solo una de las varias exploraciones realizadas por los nazis dirigidas hacia esa región mítica.

No fueron los alemanes los únicos interesados en encontrar esa ciudad, también surgieron aventureros, místicos y exploradores que transmitieron increíbles relatos que avalan la posible existencia de este reino subterráneo. Agartha sin embargo no fue la única razón de la expedición nazi. Una idea que también alentó ese viaje fue el recuperar la vieja tradición espiritual emparentada con el paganismo y la práctica del ocultismo templario, que se decía aún pervivía en aquellas regiones del Asia Septentrional.

Un relato interesante proviene de Ferdinand Ossendowsky, el explorador polaco que escapando de los bolcheviques se internó en el Asia de mediados del siglo XX, y vivió gran cantidad de experiencias narradas en el libro “Bestias, Hombres y Dioses” y que incluía una representación sobre Agartha, basado en revelaciones que le hicieron los lamas del Tíbet. “...Hace más de seis mil años, un hombre santo desapareció con toda una tribu en el interior de la tierra y nunca ha reaparecido en la superficie de ella. Muchos hombres, sin embargo, han visitado después ese reino misterioso. Nadie sabe dónde se encuentra situado. Dicen unos que en el Afganistán, otros que en la India. Todos los miembros de esta zona están protegidos contra el mal, y el crimen no existe en el interior de sus fronteras. La ciencia se ha desarrollado en la tranquilidad y nadie vive amenazado de destrucción...”

Como último exponente acerca de Agartha, tenemos a Nikolai Roerich, explorador, pacifista y genial pintor ruso que por el año 1923 obtuvo informes por boca de los maestros lamas acerca de ese mítico lugar.

Juzgue usted, amable lector.

Imagen: banderag.wordpress.com

Jorge A. Rodríguez y Morgado
Twitter @jarymorgado
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