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RADIO Sabersinfin.com

La bicicleta puede llevar a una ciudad entera.
Luis Fernando Paredes Porras

   Un destino favorito para vacacionar, es la playa, por eso afirmamos que “Bogotá no tiene mar, pero tiene ciclovía”. Esta frase podría ser muy poderosa si se planteara para el municipio de Tuxtepec, Oaxaca, en donde no hay mar, pero sí abundante agua, flora y fauna;  no hay ciclovía recreativa, pero sí cientos de personas y familias completas usando la bicicleta exponiéndose sin conmiseración a los peligros que la ciudad oferta. Es decir, podría acuñarse la frase: “Tuxtepec ¡orgullosamente cletófilo!” o si gusta. “orgullosamente bicicletero”

   Todos los políticos tuxtepecanos han tenido la oportunidad de cuidar, proteger y divulgar el importante uso que se da a la bicicleta no sólo en el municipio, sino en la región de la cuenca del Papaloapan, pero no han querido, no han podido o no han sabido. Hablo de un pronunciamiento y por supuesto acompañado de  política pública, que visibilice el fenómeno que, afirmo, es indudable fortaleza de Tuxtepec y la región, parte de nuestro patrimonio cultural: somos un pueblo bicicletero.


    En América del sur, las autoridades gubernamentales de la ciudad de Bogotá, Colombia, se han referido a su ciclovía recreativa como un orgullo para la ciudad y motivo de turismo, local, regional, nacional e internacional y afirman que ha impactado en la calidad de vida de quienes se dan cita los fines de semana, haciendo de esté recorrido el espacio más seguro de Bogotá con sus 121 km de recorrido.


    Una ciclovía recreativa se origina cunado las autoridades cierran el paso a vehículos motorizados, permitiendo durante varias horas al día, principalmente los domingos y días festivos, el paseo gratuito y seguro en bicicleta, a pie o en patines de cientos, incluso miles de personas.


    He tenido oportunidad de ver este fenómeno recientemente en la ciudad de Guadalajara con sus 25.6 km de recorrido y en el DF con sus 26 km de “muévete en bici”, y son toda una fiesta ciudadana, envidiable ciertamente. En mi ciudad tropical, Tuxtepec,  veo el uso de la bicicleta todos los días en un amplio sector de la población con todos los peligros a cuestas, y pienso que esta necesidad de economizar en transportación personal y familiar, debe ser elevada a motivo de reconocimiento y orgullo, alentando a quienes argumentando, en mi caso, el intenso calor, hemos dejado de usar la bici para disfrutar del placer infinito que otorga, además de sus beneficios a la salud, al medio ambiente y al urbanismo.


    Como son tiempos de reconstruir a Tuxtepec como ciudadano propongo que hagan suya las autoridades municipales y aspirantes a candidatos en disfrazado proselitismo que los sábados, los domingos y días festivos se cierre el paso a los vehículos motorizados en el carril pegado al río del muro boulevard, en un horario matutino y otro vespertino, para convertirlo en toda su extensión en la primera ciclovía recreativa de Tuxtepec.

   Sería interesante ver al Presidente Municipal Fernando Bautista Dávila usar la bicicleta en caso de no poder, por la razón que sea, o no saber, o no querer, pidan lo trasladen en triciclo ahí de vez en cuando, como una acción que abone a visibilizar y fortalecer esta práctica que podemos convertirla en un atractivo regional, motivo de orgullo e identidad. Sí, la identidad de Tuxtepec pasa por reconocernos con argullo que somos una ciudad bicicletara.


    En Bogotá, después de más de 30 años de haberse creado la primera ciclovía recreativa se han replicado en la ciudad rutas que suman en total más de 300 km de extensión. Un impacto de ello es que en esta ciudad de se lleva a cabo el día sin auto más grande del mundo. Cabe señalar que sucede en una urbe donde la violencia causó y causa estragos en el tejido social. Tuxtepec está padeciendo la peor ola de violencia de su historia y no debemos abandonar las calles.


    Tuxtepec se encuentra en pésimos momentos casi en todos los ámbitos, el pueblo lo percibe porque lo sufrimos, estamos lejos aún de ser una ciudad que se disfrute, que se presuma, que se aprecie a sí misma y son múltiples los factores que propician este estancamiento en el desarrollo de la misma. Los esfuerzos que se realizan actualmente son encomiables y ya muestra su impacto favorable. Reconocernos como una enorme comunidad bicicletera nos colocaría en la ruta de los grandes movimientos de ciudades de vanguardia y pudiéramos asistir a los encuentros internacionales como el próximo a celebrarse en la Ciudad de México.

   Hace unos días en la Oaxaca capital se experimentó con una vía recreativa en el marco de las acciones de la red nacional de ciclismo urbano www.bicired.org  Las Vías Recreativas, explican las organizaciones que promuevan esta gran iniciativa, son calles abiertas a la ciudadanía y libres de vehículos motorizados que permiten, durante algunas horas del día principalmente los domingos y días festivos, el disfrute del espacio público para realizar un paseo gratuito y seguro en bicicleta, para recorrerlo a pie, en patines, patinetas, con mascotas, etc., de miles de personas, incluidos sectores vulnerables de la población que generalmente no pueden hacer uso pleno de este espacio de manera cotidiana como niños, adultos mayores y personas con discapacidad.


    Dice la iguana que ella ya es cletófila, verde y carismática - según ella, claro está- , y que se suma a la campaña de reconocernos como un pueblo bicicletero, que si bien es cierto no tenemos mar, tenemos el arroyo Moctezuma y el Padre Papaloapan. La escucho y pedaleo más rápido para alcanzarla y seguir atento su visión mientras veo que los que andan pedaleando el erario del pueblo usan rueditas para no caerse.

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