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SOY
EDUCADOR POR EGOISTA
(REFLEXIONES
CON MOTIVO DEL DÍA DEL MAESTRO)
Por:
Luis Fernando Paredes Porras*
Sé a la perfección el por qué me
dedico a la educación.
Sé también las implicaciones que esto
conlleva, asumo y asumiré las
consecuencias con alegría, porque una de
las múltiples razones de mi goce al ubicarme con un sujeto que se dedica de
manera consciente e intencionada a educar-se, es que a partir de ello
trasciendo e “inmortalizo en mi mente y corazón” – que son mortales- los más bellos momentos que he vivido.
Sé que soy profundamente egoísta al
dedicarme a este oficio que es la educación, a este arte que es la educación, a
este vicio que es la educación, a este sacrificio que es la educación; a esta
arma de doble filo que es la educación, a este placer que es la educación. Soy
tan egoísta como el futbolista que no quiere hacer otra cosa que patear un
balón, o el bailarín que no desea dejar de moverse, o el escritor que pide dejar la piel
en la tinta, o el torero que ruega sentir la animalidad sangrante embarrarse a
sus piernas, soy igual a todos aquellos
apasionados que desdeñan actividades
como prioritarias por vivir “su
locura”…así de egoísta soy (no hay mala intención al llamarles egoístas a los
apasionados).
Disfrutar mi trabajo como un sibarita no me hace un hombre bueno –
aunque he argumentado que lo soy, cuando aminorar mi culpa he querido – no me
hace un mejor hombre, más que en relación conmigo mismo. He ahí la fuente de mi
egoísmo: me dedico a una actividad en donde en todo momento pienso en lo que me beneficia, en lo que me provoca
placer, en lo que siento y creo que
contribuye a mi evolución (¡y si supieran cuántas veces me he equivocado o
engañado!).
El remanso y reivindicación cotidiana (¿Ante
quién? me pregunto a mi mismo) le encuentro en cada acción que lleva la intención educativa, y
siento, honestamente, que soy fiel –
como nunca – a cada amigo de la
infancia, de la adolescencia, de la juventud y que con mi trabajo les honro. Pero sobre todo a la mujer que me
llevó sin proponérselo por los placeres de basar mi oficio en el asombro,
porque fue, es y será cómplice de todo hecho que me asombre hasta que la vida
me abandone. Hoy un nuevo
acompañamiento me hace reventar
de alegría. Y es esta la primera razón de
ejercer mi oficio.
Soy creyente en una Gran Mente
Hacedora, creo por lo tanto en las “bendiciones”, y el que me dedique a la
educación es una de ellas.
Desde este quehacer se extiende mi pasado y presente… mi espiral.
Se que me dedico y dedicaré a la
educación, de manera consciente e intencionada. Así que si me preguntan ¿Para qué te dedicas a la educación? Ya saben
la respuesta: para honrar y amar a quien
me amó y me ama….dígame usted si no soy egoísta.
* Luis
Fernando Paredes Porras (
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) es director del proyecto Las 1001 Voces el cual consiste en desarrollar el pensamiento
crítico de los niños a través de la comunicación. Luis Fernando Paredes
Porras es conferencista, facilitador en
educación y miembro fundador del Colectivo a Favor de la Infancia.
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