|
Página 1 de 2
EDUCAR ES LA SOLUCIÓN
Por: Sergio
R. Nava Espíritu*
Frente a los numerosos desafíos del
porvenir, la educación constituye un
instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los
ideales de paz, libertad y justicia social.
Este último cuarto de siglo ha estado
marcado por notables descubrimientos y progresos científicos, muchos países han
salido del subdesarrollo y el nivel de vida ha continuado su progresión con
ritmos muy diferentes según los países. Ahora, ¿Hemos hecho las conclusiones tanto respecto a las finalidades,
las vías y los medios de un desarrollo duradero en México, respecto a nuevas
formas de vida Nacional? ¡Ciertamente
no! Éste será entonces uno de los
grandes desafíos intelectuales y políticos del presente siglo, para todos los
mexicanos. ¿Cómo podrían las políticas
de la Educación
no sentirse aludidas por estos grandes desafíos? Para este fin conviene
afrontar y superar las principales tensiones que sin ser nuevas, están en el centro de la problemática del presente
siglo.
La tensión entre lo local y lo
nacional, la tensión entre tradición y modernidad, que pertenece
a la misma problemática: adaptarse sin negarse a sí mismo, dominar el progreso científico. Con este ánimo conviene enfrentarse al
desafío de las nuevas tecnologías de la información.
La tensión entre el corto y largo
plazo, las opiniones piden respuestas y
soluciones rápidas, mientras que muchos de los problemas encontrados necesitan
una estrategia paciente, concertada y negociada de reforma. Tal es el caso de
las políticas educativas. La tensión entre la indispensable competencia y la
preocupación por la igualdad de oportunidades, cuestión clásica, planteada
desde el siglo pasado a las políticas económicas, sociales y educativas. La tensión entre el extraordinario desarrollo
de los conocimientos y las capacidades
de asimilación del ser humano. Por último, la tensión entre lo espiritual y lo
material, que también el mundo sin
sentirlo o expresarlo, tiene sed de
ideal y de valores que vamos a llamar morales para no ofender a nadie. ¡Que noble tarea de la educación la de
suscitar en cada persona, según sus tradiciones y sus convicciones y con pleno
respeto del pluralismo, esta elevación del pensamiento y el espíritu hasta lo universal y una cierta superación de
sí mismo! La educación se sitúa más que
nunca en la perspectiva del nacimiento de una sociedad nacional, por tanto, la
educación tiene la misión de permitir a todos sin excepción, hacer fructificar todos sus talentos y todas sus capacidades de creación,
lo que implica que cada uno pueda
responsabilizarse de sí mismo y realizar su proyecto personal. Es verdad que toda la vida personal y social
puede ser objeto de aprendizaje y acción, pero para poder utilizar bien ese
potencial, la persona debe poseer todos los elementos de una educación básica
de calidad. Más aún, es deseable que la
escuela le inculque más el gusto y el placer de aprender, la capacidad de
Aprender a Aprender, la curiosidad del intelecto. Los grandes pensadores clásicos
que han estudiado el problema de la educación, han dicho y lo han repetido. Es
el Maestro quien ha de transmitir al alumno lo que la humanidad ha aprendido
sobre sí misma y sobre la naturaleza, todo lo que ha creado e inventado.
<< Inicio < Anterior 1 2 Siguiente > Final >>
|