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Miércoles 23 de abril de 2014

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COMPETITIVIDAD
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Raúl García Tlapaya y Oscar Miguel Puig Hernández   

Ensayo de Raúl García Tlapaya y Oscar Puig Hernández que clarifica la diferencia entre competitividad y competencia. Enuncia diez principios y condiciones de la competitividad.

COMPETITIVIDAD

 
Por: Raúl García Tlapayay Oscar Miguel Puig Hernández

 

El problema nunca es cómo conseguir
que nuestra mente genere ideas
nuevas e innovadoras…
sino cómo expulsar a las antiguas.
Dee Hock.

 

Introducción.

 

Tanto, hoy día como el futuro, nos está exigiendo, cada vez con mayor intensidad, contar con organizaciones solidarias, productivas, rentables y generadoras de riqueza, pero, algo ha cambiado y debe tomarse en cuenta con toda seriedad la relación que debe existir entre la actividad económica y organizacional en relación con su compromiso con sustentabilidad y también con la salud mental.

 

            Cualquier negocio que no esté de acuerdo con la conservación de la tierra y la armonía social no sólo carece de futuro, sino que pone en peligro a la humanidad entera.

 

            Las nuevas realidades macroeconómicas y las tendencias en este mundo globalizado (que están modificando el entono comercial e industrial en forma constante u profunda) requieren con urgencia de organizaciones competitivas, que puedan responder en forma positiva  a las realidades y tendencias de los mercados futuros.

 

            Las instituciones educativas estamos llamadas a la formación de líderes, de forma tal que aprendan a como  transformar la cultura organizacional dentro de una dinámica competitiva de esfuerzo, adaptación, reto y cambio constante. Pero no debe bastar saber cómo hacerlo, hay que hacerlo.

 

            La administración del futuro señala que el único camino que queda a las organizaciones de hoy y mañana es buscar la competitividad a partir de la lealtad y motivación de nuestro propio personal, la lealtad y satisfacción de nuestros clientes (sector productivo y alumnos) y la lealtad y mejores relaciones con los proveedores (las familias), y ello para buscar en forma creativa nuevas oportunidades de mejora continua.

 

            En el vocabulario administrativo y empresarial de los últimos 12 años ha destacado el término competitividad, ésta es una condición de supervivencia, una forma de aprender y crecer para enfrentar con éxito la vida, el entorno y los retos de la existencia con vitalidad, es decir, dentro de un proceso evolutivo de cambio, desarrollo y mejora continua.

 

            México, necesita y pide a gritos desarrollar la competitividad, para subsistir en un mundo globalizado en el cual cada vez perdemos más batallas.

 

Competencia vs. Competitividad.

 

            Es importante distinguir entre competencia y competitividad. El concepto de competencia implica una lucha ente varios, y se fundamenta en el binomio ganar-perder, no obstante, también puede ser una lucha leal o desleal.

 

            La competitividad, a diferencia de la competencia, implica una medida de satisfacción del consumidor en un mercado globalizado, siendo los principales parámetros de medición de calidad, el servicio, el precio, el diseño, la capacidad y la oportunidad de satisfacer nuevas necesidades de los clientes en sus respectivos mercados. En este sentido, la competitividad es una estrategia de supervivencia para el mediano y largo plazos.

 

            Debemos crear una cultura de competitividad fundada, más que en la comparación y en la lucha con otros, en el enfrentamiento de las debilidades propias de la organización, manteniendo la capacidad y la creatividad innovadora para satisfacer las necesidades humanas. Es decir, esto implica que, “No te fijes en la competencia, fíjate en tu incompetencia.

 

            Consideramos a la competitividad como la estrategia y la capacidad organizacional que se basan en valores, que poseen una cultura organizacional orientada al beneficio de su personal y de sus clientes y que, además, están orientadas al bienestar social. En rigor, la competitividad no implica una lucha encarnizada y desleal entre las partes, más bien es un modelo a seguir, ser el ganar-ganar. En un modelo tal que nadie pierde.

 

Expulsar lo viejo.

 

            Debemos ser tan exigentes y sistemáticos en la identificación y posterior eliminación del pasado, como lo somos en la adquisición de nuevo bagaje.

 

            Si nos esforzamos por estar en constante contacto con lo positivo, las probabilidades de que lo positivo se contagie son ¡altísimas! Y por supuesto en sentido contrario, ¡evite el contacto con las cosas y la gente negativa!

 

            La acción siempre genera y toma precedentes. Tom Peters insiste en que “damos demasiado énfasis al análisis, demasiado poco énfasis a continuar con la continuación”. Michael Schrage afirma que “toda la verdadera innovación resulta como una reacción a la acción real (un ensayo, un prototipo, un experimento). Por lo que, el mantra (afirmaciones positivas) a seguir de manera personal y profesional es: “actúa… ¡ahora! Piensa después”, al menos, tendrás algo en qué pensar porque acabas de hacer algo.

 

            Algunas personas buscan las cosas que salieron mal y tratan de arreglarlas. Es mejor buscar cosas que salieron bien y tratar de construir sobre ellas… ¿no es productivo?

 

            Sin embargo, los errores son la marca de la excelencia, No debemos tener miedo a fallar. La diversidad es nuestra realidad. La diversidad es nuestra realidad. La diversidad define la salud y el bienestar de las organizaciones en este nuevo siglo. El mestizaje es maravilloso. Lo híbrido está de moda. Mezclar es la nueva forma. Las mezclas acusan al aislamiento. Genera creatividad, alimenta el espíritu humano, impulsa al crecimiento y da poder a las naciones.

 

            Otro aspecto muy importante dentro de la competitividad es la ecuación tradicional de valor agregado, y ésta hay que entenderla, ¡ahora! Las organizaciones e instituciones quieren seguir dando valor agregado a su manera y no al tamaño de las inquietudes y del verdadero “dar algo más que valga la pena” para el cliente. ¿Por qué seguir dando más de lo mismo? ¿Eso es valor agregado? Hay que innovar, hacer la diferencia, dar algo distinto, premiar la lealtad, premiar la confianza. Dar lo que no esperan de nosotros.

 

            Conforme la información y la inteligencia se conviertan en el dominio de las computadoras, la sociedad dará más valor a la capacidad humana que no se puede automatizar, ejemplo: la emoción, la imaginación, el mito, el ritual “el lenguaje de la  emoción” lo afectará todo, desde nuestras decisiones de compra hasta la forma en cómo trabajamos con los demás.

 

Elevar la competitividad.

 

            Últimamente ha sido más frecuente escuchar que México pierde competitividad, lo cual preocupa especialmente por la inmersión irreversible del país en el proceso globalizador.

 

            Perder competitividad significa que las empresas e instituciones locales pierden mercado porque sus similares de otros países son más productivas o bien se desempeñan en un entorno que les es favorable.

 

           Con frecuencia olvidamos que el concepto competitividad integral abarca factores internos y externos, (Figura 1). Esto es, una empresa puede trabajar en forma eficiente internamente, procurando la efectividad de sus procesos y la productividad. Sin embargo ello no garantiza su condición competitiva, porque si enfrenta su entorno que no le es propicio, eso le impedirá tener éxito en el mercado. Por ello resulta importante medir la competitividad como país.

 

            Si un país no cuenta, por ejemplo, con una legislación laboral acorde con las necesidades que impone la globalización, o con infraestructura eficiente y suficiente para desarrollar las actividades productivas, esta condición le impedirá ser competitivo.

 

            Hay que recordar que los trámites gubernamentales han sido tradicionalmente y siguen siendo un importante freno a la competitividad de las empresas y las instituciones establecidas en México. Hoy en día la competitividad del país enfrenta una amenaza mayor que los propios trámites burocráticos.

 

            Esta amenaza es la actitud de quienes tienen el poder de facilitar u obstaculizar un trámite o el desarrollo de las instituciones.

 

            Todo esto se debe a la prepotencia de las personas y a la falta de programas de relaciones públicas internas, en los cuales se promueva el cambio a una cultura de la competitividad y la empresa o institución, por medio de todos y cada uno de sus colaboradores, que se aboque a la detección y satisfacción de las necesidades de los clientes.

 

            Aunque parezca increíble, los irresponsables que actúan como si su tarea fuera obstaculizar el camino de la gente o de las instituciones y no todo lo contrario, no se dan cuenta de las repercusiones que tendrá para la empresa u organización que será, el dejar consumidores insatisfechos.

 

            Con base a lo anterior, una propuesta de Porter la podemos observar en la figura 1, vemos que, en el nivel más general, para formular la estrategia competitiva es necesario examinar los cuatro factores que determinan los límites de lo que la organización podrá lograr. Sus puntos fuertes y débiles representan su perfil de activos y sus habilidades en relación con la competencia  como recursos, situación tecnológica, identificación de marca entre otras cosas. Los valores personales son los motivos y necesidades de los principales ejecutivos y de otros empleados que se encargan de implementar la estrategia escogida. Los puntos fuertes y débiles, combinados con los valores, determinan los límites internos de la estrategia competitiva que una organización puede adoptar exitosamente.

 

            Los límites externos dependen del sector industrial y del ambiente en general. Las oportunidades y riesgos de las organizaciones definen el ambiente competitivo, con sus correspondientes riesgos y premios potenciales. Las expectativas sociales reflejan el impacto que en la compañía tienen cosas como la política gubernamental, los problemas sociales, las costumbres cambiantes y muchos otros factores. Si no se analizan estos cuatro factores, una organización no podrá formular un conjunto realista y alcanzable de metas y políticas.

 

            Por otra parte, sabemos que mucho se ha escrito en cuanto a la capacidad de competencia de las naciones y a las razones que explican por qué unas naciones y sus empresas son más competitivas o tienen mejores condiciones de competitividad que otras.

 

            Por tanto, el paradigma del nuevo siglo parece apuntar a que las personas, las empresas y las naciones más competitivas son las que se basan en el conocimiento y se organizan como entidades de conocimiento.

 

            La ironía de la época actual está en que, según lo que apuntan los estudios del tema, a pesar de que hoy, como nunca antes, se genera y está disponible más información, leemos menos y pensamos menos.

 

            Datos, información y conocimiento, aunque están cercanamente relacionados no son lo mismo, como puede observarse en la Figura 2. Invertir para la adquisición de información, almacenamiento y transmisión a través de redes y servidores, no otorga, per se, una ventaja para la generación de conocimiento y la innovación. Podría ser hasta un obstáculo.

 

            En las condiciones actuales de exceso de información, adquirirla, almacenarla y transmitirla puede ser tan confuso como no tenerla. Lo primero que debemos saber hacer es desechar información. Pero una persona, empresa u organización podrá desechar información más fácilmente mientras mayor sea su conocimiento del asunto sobre el cual versa la información. Un símil de gran ayuda es el de los maestros de ajedrez. Su capacidad de abstraer y desechar información y alternativas no útiles en segundos, los hace tan certeros y rápidos en sus decisiones como las computadoras más sofisticadas y veloces.

 

            En consecuencia, podemos decir que, en condiciones de exceso de información, una organización debe aprender, antes que nada, a desechar. Mas para saber desechar bien debe conocer la materia que desecha y el material con que se queda. Ese conocimiento, expresado en la Figura 2, en el tercer recuadro, es entonces la clave para administrar la información y el conocimiento con eficiencia y eficacia.

 

            ¿Qué tanto una organización o sociedad está orientada hacia el conocimiento? Necesitamos de algunos indicadores que midan la capacidad de generación de conocimiento. El Banco Mundial, en su informe sobre el desarrollo mundial 1998/99, dedicado al tema Conocimiento para el desarrollo, además de incluir algunos indicadores sobre el tema, elaboró capítulos completos con los aspectos considerados relevantes para un ambiente que propicie el conocimiento, tales como: conocimiento a través  del comercio e inversión, conocimiento y tecnología, nivel educativo de la madre, nivel de escolaridad de la sociedad, telecomunicaciones, institucionales y sistema jurídico (derechos de propiedad).

 

            Tomando en cuenta la posición del Banco Mundial y la de expertos como Trout y Rivking, sobre la materia, podemos sugerir que una sociedad estará más orientada al conocimiento en la medida en que sus instituciones puedan: 1) preparar recursos humanos competitivos de alto nivel, 2) invertir en investigación y desarrollo, 3) demostrar producción científica, 4) demostrar investigación tecnológica, 5) invertir en tecnologías de la información y telecomunicaciones. Evidentemente pueden existir más indicadores, sin embargo estos ofrecen un esquema amplio de comparaciones y son relativamente fáciles de medir.

 

            Por otra parte, de una muestra tomada, entre treinta países. Fuente: OCDE, Education database, mayo 2001, consultada el 28 de abril de 2006 en www.1.oecd.org/publications/e-book/92-2001-04-12987/A.8.htm. México, de todos los países de la muestra, es el que tiene el mayor porcentaje de adultos con la menor formación; esto es, la menor base de conocimiento en cuanto a recursos humanos se refiere. El 80% de este grupo de población tiene el nivel de escolaridad más bajo en comparación con el 36% promedio para países de la OCDE. La distancia entre el promedio de la OCDE y México es tan grande que uno se pregunta si realmente podemos aspirar a competir con los países miembros.

 

            Si esto continúa igual, dentro de 10 y 20 años estaremos en peores condiciones que hoy en relación con nuestros principales competidores. Si hoy no competimos, y la situación no cambia radicalmente, mañana menos.

 

Conclusiones.

 

            La competitividad, es una estrategia de supervivencia para el mediano y el largo plazo, y lo podemos fundamentar, con base a lo descrito con anterioridad, en diez principios y condiciones:

 

  1. Definir en forma clara la filosofía de la institución; visión, misión y valores acordes con una planeación estratégica trascendente.
  2. Poseer espíritu innovador y manejo del cambio (Heráclito dijo, lo único permanente es el cambio).
  3. Fortalecer internamente a las instituciones y trabajar en equipo (Para ganar-ganar, se nos olvida casi siempre nuestro propio personal, para ello propongo que se integre una estrategia de recompensa al personal que logre la retención del mismo).
  4. Conocimiento del entorno, del mercado y de las necesidades de los clientes.
  5. Calidad (acreditación de programas), servicio (atención y respuestas rápidas) y valor agregado.
  6. Nuevos compromisos y exigencias con indicadores de clase mundial y enfoque a las instituciones.
  7. Promoción  del capital intelectual y emocional de las instituciones (formación de líderes).
  8. Conocimiento y valoración de los signos vitales de la institución.
  9. Proceso de mejora contínua.
  10. Sabiduría directiva.

 

            No pretendemos descubrir el hilo negro, pero sí sintetizar y esclarecer un poco más el concepto de competitividad para desterrar; la idea incorrecta e insana de que la competitividad consiste en una lucha feroz entre mercados o entre instituciones y economías en las que el modelo no es, ni con mucho, el de ganar-ganar. Lo diremos una vez más, la competitividad es una manera de actuar; pensar y hacer; dentro de una cultura organizacional, en la que la visión, la misión y los valores institucionales, estén orientados hacia el bien común.

 

            Al penetrar en la verdadera esencia de la institución, se concluye que ésta no es artificio mecánico ni un sistema interpersonal, sino un hecho humano con sentido y beneficio social. Organizar es reunir a una pluralidad de seres humanos de un modo completamente humano, esto es, unificando sus inteligencias para alcanzar un fin común, unificando sus voluntades en torno al deseo de realizar la finalidad propuesta y coordinando sus actos para llegar juntos a la misma meta. Además, si se han de usar métodos o procedimientos técnicos, éstos también deberán ser acordes con lo verdaderamente humano. Las instituciones deberán reflejar los atributos tanto de los seres humanos como de la naturaleza de la vida social: una institución auténtica tiene que ser plenamente consciente, libre, responsable y debe estar orientada al bienestar de quienes participan en ella y de aquellos para quienes trabajan. Drucker ha expuesto esto varias veces en sus libros, y las dos citas siguientes son muy claras.

 

            “La administración es la función central de la sociedad moderna. Existen técnicas de administración, pero administrar es también un sistema de valores y creencias, una cultura”.

 

            Por otra parte, la OCDE menciona que: “La habilidad de crear, distribuir y explotar conocimiento es cada vez más central para la generación de ventajas competitivas, creación de riqueza y mejoría de los estándares de vida”. Esa habilidad es función de la capacidad de desarrollo tecnológico y científico, la cual a su vez es una función del gasto en ciencia y tecnología, en investigación y desarrollo y en el nivel y los resultados de las investigaciones básicas y medidas aplicadas a través de indicadores como artículos científicos publicados y patentes.

 

            La imagen de México proyectada para el año 2020 no resulta nada agradable si nos medimos relativamente con nuestros principales socios y competidores. No podemos dejar de compararnos porque somos una economía abierta internacionalizada y globalizada, y en este sentido, querámoslo o no, tenemos que competir y ser competitivos para crecer y mejorar nuestro nivel de vida.

 

            Para mejorar nuestro nivel de vida, es importante entender que necesitamos ser más competitivos, para ello tenemos que ir en busca de la excelencia, esta excelencia que la entendemos como un estado mental. Creemos en la posibilidad de convertir cualquier tarea, asignación, proyecto o trabajo en una lucha tan valiosa como una gema. Creemos en la posibilidad de la excelencia difundida. Recordemos que en este mundo que evoluciona, quedará muy poco espacio o nada para un desempeño ordinario. El punto es distinguirse o extinguirse.

 

Figura 1.
Contexto dentro del cual se formula la estrategia competitiva.

 

Oportunidades y riesgos de la organización (económicos y técnicos)
Fuerzas y debilidades de la organización
 

 
Valores personales de los principales directivos
Expectativas sociales generales
Estrategia competitiva

 

Figura 2.
El nuevo posicionamiento.
Datos
Información
Conocimientos
Ventajas competitivas
Competitividad
 

 

Referencias.
 
  • Andere M. Eduardo. La Educación en México: un fracaso monumental. Planeta. México. 2003.
  • Porter E. Michael. Ventaja Competitiva. CECSA. México. 2001
  • Porter E. Michael. Estrategia Competitiva. CECSA. México. 2002.
  • Van Der Heijden, Kess. Escenarios. Panorama. México. 2000.

 

[1] Raúl García Tlapaya es Director General del Instituto Tecnológico Superior de Libres y candidato a Doctor en Educación Permanente por el Centro Internacional de Prospectiva y Altos Estudios (CIPAE), Sabersinfin.com le agradece su anuencia para publicar el presente ensayo.
[2] Oscar Miguel Puig Hernández es Rector de la Universidad Tecnológica de Izúcar de Matamoros, Sabersinfin.com le agradece su anuencia para publicar el presente ensayo.
Comentarios (4)
  • laura  - Fomentar la competitividad
    Seria bueno que desde el colegio los docentes ayudan a incrementer la competitividad.. y mas aun en las universidades porque si no la hay se pierde el ineteres por nuevas ideas y ser el mejor, no que los demas pero si para uno mismo :idea:
  • jackeline  - ambiente general
    hola buenas tardes me gustaria que me pudieran mandar informacion sobre lo que es ambiente general del libro estrategia competitiva de michael porter cecsa mexico 2002 gracias
  • GABRIELA SANTISO  - buenisimoo!!!
    :cheer: CHEVERISIMO TU TEXTO.... !!!

    ME AYUDO MUCHO.... :P
  • Rafael Eduardo  - bachelor degree
    graciass me ayudaron a hacer mi tarea ;)
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