Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?

Proverbio chino

 

Luis Fernando Paredes Porras / Masca la Iguana

     Hay hombres que tocan cabezas como nadie, inigualables en la forma en que la toman, la mueven, la acicalan y en la cantidad de ellas que pasa por su escrutinio. Conozco a uno que me reveló un secreto.

     ¡Eehhh Pariente! nos gritamos para saludarnos cuando paso por su laboratorio. El de antes tenía por piso millones de cadáveres. A todos los mató sin remordimiento, de manera profesional, salvo a los primeros como siempre sucede. Pero siempre bajo la indicación de quien decide entre la vida y la muerte.

     Ayer le di permiso de matar a los míos y a los de mi hijo, aunque ahora en su nuevo local ya no se acumulan para servirle de tapate. “Ya se te habían acumulado pariente”, me dice con su siempre sonrisa mulata mientras toca mi cabeza, habiendo provocado sueño en mi pequeño vástago que se recostó sobre una de las dos bancas de madera lleno de pelos, cadáveres de su cabeza.

     Dice Genaro que todas las cabezas son calientes, lo confiesa al tomar con su mano izquierda la de mi hijo quien ya se acostumbró a los espejos, a sentarse en mis piernas mientras el peine, la máquina, la tijera, la navaja, el agua, el talco y el talento hacen de las suyas.

 

- ¿Pariente entonces eso del refrán “cabeza fría corazón caliente” no aplica?, le cuestiono con una mestiza sonrisa

- No pues no, así literal no…ya se va a dormir el niño, a veces se duermen ya estando grandecitos, ha de ser el peine que sienten como que les acaricia y les da sueño

- Mira, esa tampoco me la sabía, le confieso a mi primo de mulata sonrisa y creciente fe en Dios y pasión por el América.

 

     Genaro es el Dalilo de la calle Aldama pasando Carranza.

     El jardinero de crecientes pastizales negros, castaños, pelirojos, rubios, grises y blancos.

     El asesino a sueldo de extensiones de la caliente cabeza.

     Dice la iguana que ella no tiene ni un sólo pelo de tonta por eso comprende lo de cabeza fría y corazón caliente, aunque eso, me dice dejando de mascar, está por verse, porque yo tengo la sangre fría, por ello busco los rayos mañaneros del sol tropical que evapora la fétidas aguas de mi arroyo Moctezuma que huele a muerte, a todos los cadáveres que la indolencia le ha arrojado. La miro que se acaricia la cabeza con la pata izquierda, tal como Genaro acaricia las que se le van a ofrecer con su ardiente calor humano. 

La iguana busca su reflejo en los cristales y al verse descubierta, ahora con la pata derecha como que se peina de lado la muy guapa y masca.

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