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raymundo garcia.jpgDespués de las elecciones
Raymundo García García*

 

Después del desnudamiento a los políticos como resultado natural de la contienda electoral, más allá del enfriamiento de ánimos construido por el proceso natural de judicialización de los resultados, no hay otro camino que la construcción del nuevo modelo para gobernar; de la construcción del nuevo andamiaje institucional en el cual Puebla se mirará hacia el futuro.


Siempre ha sido así, no hay de otra, cada crisis, cada etapa, cada periodo llega a su fin, y este cuatro de julio, se cerrará el periodo nacido allá muy lejos, allá en el año de 1933, cuando ya estaba el PRI con su primer nombre de PNR, y en Puebla se hizo necesario poner orden en las elecciones de gobernador del mes de noviembre de 1932, donde se mostró la capacidad para elecciones civilizadas, ordenadas y de unidad de los grupos revolucionarios. La disputa por la gubernatura poblana había durado trece largos años de inestabilidad política, desde la salida del Gobernador Cabrera y el asesinato de Carranza en Tlaxcalantongo, hasta el ascenso del Gobernador José Mijares  Palencia.

La estabilidad política se consolidó posteriormente con el gobierno de Maximino Ávila Camacho, y su impacto en el futuro, conocido como "avilacamachismo" al estilo autoritario y personal de gobernar en Puebla, con el recurso de la ley hecha para beneficio de la clase dirigente y en perjuicio de la población. Así desde el siglo XIX, pasando por los gobiernos más destacados como los de Juan Crisóstomo Bonilla, Juan N. Méndez, Rosendo Márquez y Mucio P. Martínez; la ley y en particular la Constitución, se convirtieron en los instrumentos para el ejercicio del mando de manera autoritaria. Esta práctica por supuesto que no ha desaparecido, se mantuvo y ha mantenido hasta nuestros días, por una sola razón, el grupo gobernante tiene las mismas ideas, las mismas costumbres y reproduce las mismas formas y formas jurídicas para beneficiarse y someter a sus adversarios y al pueblo.

¿Por qué hoy, se iza la bandera de una ley de participación ciudadana?, ¿por qué después de tantas críticas a la opacidad gubernamental de Puebla, se hace un reforma constitucional de risa para dejar vigente la opacidad gubernativa?, ¿por qué con un sistema de Magistrados y Jueces,  que cuentan con inamovilidad, producen la peor administración de justicia del país? Porque todos estos elementos ejemplificativos forman parte del sistema constitucional y normativo creado ex profeso para el control del poder y del engaño a la población, además de que son un instrumento para el sometimiento del pueblo y de los grupos enemigos de quienes han detentado el poder. Sí el PRI como mayoría en el Congreso hace una década aprobó reformas a la Constitución para que los ciudadanos acepten la iniciativa popular, el referéndum y el plebiscito, el mismo PRI se ha negado a aprobar varias iniciativas de ley de participación ciudadana; porque a ese partido no le interesa que la sociedad participe, la prefiere callada, sometida, manipulada, inactiva.

¿Qué hacer?, primero mandar al demonio a todos aquellos que seudo ciudadanos que están llamando al voto inútil, de abstenerse o anular; segundo; salir encabronadamente a votar y después de las elecciones, impulsar desde la sociedad civil un gran movimiento por reconstruir el Estado, por Reformar el Estado, por reunir las voces para impulsar una auténtica Reforma del Estado de Puebla, que obligadamente debe empezar por modificar totalmente la Constitución local.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

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