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raymundo garcia.jpgRegistro de beneficiarios,  registro de necesidades
Raymundo García García*
 
La megalomanía que siempre mostraban los candidatos a gobernadores del partido de siempre (PRI), por más que se ha querido mantener en la presente contienda, simple y sencillamente no es posible, y los intentos al inicio de la competencia se desmoronaron en  la primera semana de campaña. La distancia en las preferencias electorales de pronto desaparecieron y en el colectivo social se percibe un ambiente muy parecido al que se respiraba en la capital poblana, allá en la elección de 1995 –de una acariciada alternancia en el gobierno-.

El PRI se borró de su memoria que en este sexenio ha sufrido por lo menos tres rupturas importantes: a) la creación del PANAL en 2006, separando al SNTE para tener su propio juego partidista; b) la salida de Rafael Moreno Valle, mostrando una fuerza de seguidores tricolores, que se evidenció en la obtención de votos como senador; y c) en estos días la renuncia abrupta y silenciosa de destacados priístas hasta hace poco considerados sus líderes naturales. Y lo más importante, el PRI sufrió otros dos golpes antes de iniciar la campaña: a) sus aliados indirectos en otros procesos –los partidos pequeños- se coaligaron en su contra, impidiendo la tradicional estrategia de dividir el voto opositor, y este trabajo sucio jamás lo podrá hacer el nombramiento de un (i)legítimo candidato a gobernador, cuya posición utilitaria, lo hace estar siempre en contra de todo y de todos, y b) la desaparición de confrontación ideológica con el agrupamiento en coaliciones pragmáticas.

Ante un contexto totalmente desconocido para los priístas poblanos, angustiados por la amenaza latente de perder el poder ejercido por ocho décadas, y la conducción de un sistema casi indestructible, creado en las reformas constitucionales de finales del siglo XIX, allá en 1880; cuando el gobernador fue investido de un poder total que controla todo: los tres poderes estatales, los gobiernos de los municipios y hasta la última comunidad o ranchería por las juntas auxiliares, inspectores y jefes de manzana. Han empezado actuar ahora sí como una oposición sin control y por lo mismo sin dirección: la represión gubernamental en contra de transportistas morenovallistas; la guerra por las bardas; el pintarrajeo y descalificación en las bardas de la CCxP; la tradicional tira nocturna de gallardetes oposicionistas; la entrega de vale-despensa, y despensas para asistir a mítines;  el despido de empleados en  municipios por ser simpatizantes de la posición y sobre todo una desesperación por vender un discurso setentero como si México no hubiera cambiado, un discurso populista desmedido y por lo mismo mentiroso.

Ante un escenario no esperado, sólo queda el actuar torpe y desesperado. La obnubilación del sentido y la pérdida de rumbo anuncia en algunos lugares el alimento de la violencia, como era tradición a principio de los años ochenta. Por otra parte, queda por lo menos junto al discurso populista deshilvanado y a-sistémico y la represión institucional por el poder público, otro acto populista y engañoso: el registro de necesidades. En la emergencia, aunque sea, a eso hay que recurrir. Cómo olvidar que la campaña de Mario Marín a la presidencia municipal, estuvo sustentada en la elaboración de un padrón municipal de necesidades básicas, cómo olvidar que se reportó el registro de 489,000 personas, que se tradujeron en tan sólo 135 mil votos. ¡Ah!, pero el modelito fue la base para la movilización,  el acarreo y la presión de los pobres para asistir a votar, en su gran mayoría personas integradas en los padrones de programa “Progresa” que sustituyó a “solidaridad”. Ante esto, el anuncio zavalista tiene un inconveniente, cómo saber si no se intentará hacer uso partidista de los padrones de beneficiarios de “oportunidades”, en la práctica en la poblaciones pobres se está haciendo violando la ley, pero que se anuncie como programa de campaña eso pudiera ser otra cosa. ¿Y entonces las horas y el trabajo para cacarear una plataforma electoral, dónde quedaron?.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

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