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raymundo garcia.jpgLA ADMINISTRACIÓN DE LA POBREZA Y LOS IMPUESTOS.
Raymundo García García*

Desde que se teorizó una nueva concepción de la sociedad, en la cual se reconoce la existencia de fuertes diferencias sociales que antes que permitir la confrontación sustentada en una lucha de clases sociales, resultaba eficiente adoptar el camino de la administración de la sociedad, a través del impulso de un nuevo contrato social; la teoría de neocontractualismo, llevó en determinados países, particularmente los más desarrollados a impulsar políticas destinadas a administrar los efectos de la descomposición social provocada de forma natural por la pobreza extrema. Un reparto nuevo de la riqueza social, se hacia necesario y urgente, pero este no era posible mientras la corrupción no fuera disminuida y los recursos destinados a aminorar los estragos de la pobreza y la marginación, no fueran dirigidos hacia los sectores más desprotegidos socialmente, los más marginados y marginales de la sociedad actual.
El citado neocontractualismo mexicano empezó a tomar forma en el proceso de sistematización de las políticas de atención social, denominadas en su momento como “liberalismo social”, en la administración del presidente Salinas, administración en la cual el concepto SOLIDARIDAD, se convirtió en política pública para dotar servicios públicos básicos, construir vivienda popular, escriturara terrenos nacionales, otorgar recursos a los campesinos maiceros y con esto los programas gubernamentales para aliviar la pobreza y administrar a los pobres, fueron tomando sentido, en: Becas, Procede, Procampo, vivienda digna y más. Así , los trabajos y experiencias de COPLAMAR, se sistematizaban para una mejor administración de la pobreza y la marginación sociales.

En la administración Zedillo, solidaridad mutó de nombre a PROGRESA, pero de manera autorreferente, se continuaba perfeccionando y subiendo el control del gobierno sobre las capas sociales empobrecidas. En la administración Fox, el sistema nacional de lucha en contra de la pobreza y administración de los pobres mudó a OPORTUNIDADES. Autopoiéticamente el sistema de políticas públicas para administrar a los pobres, desde el poder público, siguió mejorando, buscando la eficiencia de la administración y mejorando sus efectos; durante la presente administración del presidente Calderón, el gobierno federal, producto de propuestas de campaña incorporó y amplió programas, dentro del mismo nombre de oportunidades, quizá para que perdure en el colectivo social y se mantenga con la fuerza como la tuvo solidaridad. Oportunidades, curiosamente creció en el número de las familia a las cuales llegan sus beneficios, el gobierno federal destaca un crecimiento del cien por ciento, esto un brinco de cinco millones de familias beneficiadas a diez millones particularmente por el crecimiento exponencial del programa setenta y más y el surgimiento institucionalizado del servicio de guarderías, sumadas a los programas existentes. Y con la crisis económica, la caída de los precios internacionales del petróleo, simple y sencillamente, los programas citados se ponían en riesgo y por lo mismo la administración de los pobres habría quedado suelta, de ahí el discurso y la ofensiva propagandística oficial del abandonado, para justificar el abandonado impuesto para la pobreza que fue adjudicado en un punto porcentual al IVA.

El tema de la administración de la pobreza y por ende de los pobres, dentro de un esquema de visión neocontractualista del estado mexicano,  exige por parte del Estado más recursos, por lo mismo, más impuestos y esto lo saben los representantes del PRI y del PAN y de ahí los arreglos y acuerdos, para que no importa cómo, sino que lo que se busca son más ingresos; lamentablemente sin hacer cambios en los procesos de fiscalización a la amplia evasión fiscal, que también forma parte de una política pública de ejercicio discrecional de la ley con fines de estabilidad social.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

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