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18 de abril de 2017

Nunca pude leer la novela de La guerra de las galaxias, cuando la tuvieron en casa yo era muy joven y estaba en inglés, lo que me impidió leerla entonces. Así que me tendré que conformar con haber visto las 7 películas de la saga para ilustrar un punto que consterna a nuestro país.

Todos pudimos apreciar en las películas que los Jedi son gente honorable, con una reputación intachable, preocupados por una galaxia unida, aunque, como todos, susceptibles de ser seducidos por el mal y pasarse al lado obscuro; personajes con un gran poder mental y físico, capaces de mover objetos con sólo desearlo.

No importa por quién votes, así fuera por Albert Einstein, Stephen Hawking, el payaso Lagrimita o Roberto Palazuelos. A la hora de gobernar, según se encuentra la política mexicana en la que el Presidente no lee, no da la cara, no explica por qué hay tráfico de influencias, conflicto de intereses, impunidad y corrupción en su propio gabinete, en su propia casa, solapando las atrocidades de los gobernadores, y culpando a la caída de los precios del petróleo, a quienes no quitan el dedo del renglón de Ayotzinapa, al crimen organizado y a quien se deje, de los males que nos aquejan, aunque los Caballeros Jedi más duchos llegaran a gobernarnos, las mafias llegarían a los tres días a amenazarlos con desaparecer a su familia corta y ampliada si no se alinean con ellos, o “copelas o cuello”, pero si colaboran con preservar el estado de sitio en el que nos tienen, si se dejan seducir por el lado obscuro, llenarán sus alcancías, tendrán propiedades, contarán con su propia policía para desaparecer a muchos más que 43 si lo requieren y podrán brincar como chapulines hasta el copete mismo de este desahuciado país.

Y si te quejas, si denuncias, si buscas desenmascararlos te pueden desaparecer también como a tantos y tantos periodistas que lo han intentado. La política de nuestro país da mucho asco. Casi todos están coludidos, tienen cola que es pisen, se conforman con cobrar el sueldo y permitir la danza de los millones a través de sus salarios del mejor mundo, comprándose casas y terrenos para su futuro bienestar. Cínicos, prepotentes, enfermos de poder, hambrientos de dinero, capaces de vender a su país levantando la mano, lacras sociales.

Pero no son los únicos. A las empresas les cuesta mucho trabajo crecer, la competencia es sumamente desleal, los de abajo pagan exorbitantes impuestos y los de arriba compran inmunidad con las leyes que pagan, para tener privilegios fiscales, movimientos monopólicos, control de mercados, contaminación del medio ambiente, embodegando los suministros para subir los precios, etc. Muchos burócratas están muy cómodos en sus asientos, trabajando tres horas al día y dándole a las tortas el resto, chacoteando, olvidándose de quién les paga realmente su salario. Y los sindicalizados ni qué se diga, no importa lo que hagan, tienen asegurada su chamba, el líder sindical los mantiene en sus puestos o los cambia a otro y a otro más. Mientras el líder tiene más poder y dinero que los empresarios más ricos y poderosos, engañan y dominan a la prole. Los medios de comunicación ni se diga, reciben millones cada año promoviendo la imagen pulcra y limpia de todos ellos.

La gente no debería creer más en esas cajas chinas, en los medios que todo lo ven bien, que justifican el mal desempeño de los servidores. Parece que ninguno de ellos conoce a fondo la teoría de la calidad en el servicio de excelencia a los clientes, porque entonces tendríamos otro México. Uno que no prometa, pero que sí cumpla. Uno que esté dispuesto a renunciar al 90% de su salario, ese que diera la vida por su país, por su gente, uno que los apoye para fomentar el empleo, reducir las tasas impositivas, producir bienestar, elevar el PIB, pagar las deudas, meter al tambo a los corruptos, eficiente el transporte público, la educación, la salud, mejorar la calidad de las viviendas, mantener el control de la delincuencia, procurar justicia y aparecer a los desaparecidos.

 Joe Barcala (@JoeBarcala) es novelista y activista veracruzano y poblano, autor de diversos éxitos editoriales.

 

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