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RADIO Sabersinfin.com

02 de septiembre de 2017

Recientemente ha cobrado auge en algunos medios la expresión “visibilizar” o, mejor dicho, su negación, para denotar una forma de control político consistente en DESAPARECER de la conciencia general todo fenómeno, persona o idea que, aun estando presente –y moviéndose, añadiría Galileo-, el Estado o cualquier otro Poder NO puede controlar, cooptar –atraer e integrar- o refutar, respectivamente.

No es, sin embargo, algo nuevo, sino tan viejo como la Humanidad… o la Política: basta recordar el ostracismo en la antigua Grecia o la Inquisición, por ejemplo.

Por eso, todo lo que no concuerde con la imagen que dicha instancia quiere imprimir en la mente de quienes ya controla o aspira a controlar, es candidato a ser invisibilizado tarde o temprano, pues su mera presencia en el ánimo de la gente rompe el hechizo de un Poder irresistible, casi divino, depositado o encarnado en un individuo, grupo, corporación, casta –como la burocrática- o clase, para la cual llega a adquirir la categoría de un “espectro” –Gespenst, como al principio del famoso Manifiesto de 1848- que la persigue, haciéndola no sólo perder la compostura sino incluso instalándola en la paranoia, como cuando el Movimiento estudiantil mexicano de hace casi medio siglo.

Para lograr tan prodigioso escamoteo de la realidad, se vale de un aparato –humano, maquinal, etc.- que difunde masiva y continuamente su ideología, de modo que cada individuo sólo puede comunicarse con sus semejantes en los términos y la perspectiva del Poder, cerrándose así el círculo.

Es lo que se entiende por IDEOLOGÍA DOMINANTE, que ya no sólo existe como contenido de la propaganda, su vehículo externo, sino firmemente enraizada en el interior de cada sujeto, aun cuando éste se considere un acérrimo opositor. (Como un joven –estudiante universitario, supongo- que escuché hace unos años en un autobús que, luego de despotricar airadamente contra el Gobierno, pasó con toda naturalidad a un pormenorizado análisis de las posibilidades de dos equipos de futbol que contenderían próximamente. Así funciona este mecanismo de control: destinando la emoción –en la forma de efusión emotiva- a la Política, mientras se reserva el intelecto y su capacidad crítica a lo políticamente inofensivo. Lo mismo que hace el típico blogger, convencido de estar abriéndole los ojos a la gente.)

No. La INVISIBILIDAD POLÍTICA, pese a su nombre, no es un “simple” asunto de óptica que se resuelva con sólo mostrar los fenómenos, personas o ideas censurados por el Poder, sino que su solución efectiva requiere la transformación de las coordenadas ideológicas por las que éstos son interpretados, es decir, hay  que pensar la realidad de una manera cualitativamente distinta a la introyectada por la ideología dominante, una tarea ciertamente filosófica o, expresado en dos palabras: HACER TEORÍA.

¿Complicado? Sí. ¿Abstracto? Bastante. Pero es la ÚNICA manera de avanzar con razonable certeza hacia la meta del cambio social, pues de otro modo, todos los primeros pasos en esa dirección serán inmediatamente atacados por el sistema inmune –ideológico, no biológico- que el Poder ha montado en todos y cada uno de los miembros de esa misma sociedad.

Resumiendo: los fenómenos, personas e ideas están ahí, aunque “invisibles” en la medida que se apartan de la lógica totalitaria. Para percibirlos habría que mirar las cosas bajo otra luz, pero ANTES hay que generar ésta.

Autor: Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.

Imagen: 20minutos.es

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