Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

15 de julio de 2017

El domingo pasado escuché a uno de tantos “radioevangelistas” perorar contra la pornografía, pero con tanta vehemencia -¿demencia?- que me hizo recordar a aquel merolico victoriano que, con tal de vender su elixir “mágico”, culpó a la masturbación de todos los males físicos, mentales y morales de la sociedad, especialmente de los –y las- jóvenes, hábito que su pócima también podía “curar” (¡!). Su “inocente” campaña desató, sin embargo, uno de los más escabrosos episodios de histeria colectiva de la Historia moderna, del que mucho tenemos que aprender aún hoy.

Éste del radio fue un caso, pero tenemos también otro muy reciente: el del “autobús del odio” o “La Naranja Transfóbica” que, para sorpresa de sus ocupantes, recibió una bienvenida literalmente de huevos, muy merecida además.

Pero este tipo de mensajes no son raros, pues diariamente somos objeto de una andanada de sugestiones -su nombre técnico- que nos llevan a reaccionar y actuar como si no fuésemos nosotros mismos, con nuestro propio sentir y experiencia, sino apéndices –iba a escribir “tentáculos”- de ese mismo Poder acerca del cual prácticamente todos “rapeamos” –del inglés to rap, mascullar, rezongar, protestar por lo bajo- tanto de persona a persona como públicamenteen los medios e Internet.

Cuando uno comienza a hacer Sociología, lo primero que aprende es que la Sociedad como un todo (monolítico) NO EXISTE, sino tan sólo un conglomerado de individuos con sus respectivos intereses, que continuamente cambian a consecuencia del feedback positivo o negativo de los demás, dando cuando mucho inestables y frecuentemente efímeras asociaciones y alianzas, a pesar de sus intenciones de eternidad.

Lo segundo es la importancia de la IDEOLOGÍA como prefiguradora de la respuesta emotiva y conductual a los diferentes estímulos y situaciones, es decir, que las ideas que tenemos de algo, determinarán cómo reaccionemos ante su presencia o posibilidad. (Tanto de la mecánica del proceso como del peso de las palabras -según su carga emotiva- que componen los mensajes, ha dado buena cuenta el Psicoanálisis desde Freud hasta Lacan.)

En particular, quienes hacemos reflexión sociopolítica, pronto nos percatamos de la necesidad de contar con un concepto que no sólo explique, sino también sea funcional en el análisis de qué lleva a la gente a adoptar unívocamente ciertas actitudes y comportamientos, con todo y sus notables diferencias individuales en cuanto a origen social, trasfondo familiar, escolarización, status presente y toda la gama de variables demográficas involucradas. Éste es el de (dispositivo)   REFORZADOR DE LA IDEOLOGÍA, lo suficientemente general y abstracto como para aplicarse a todo sujeto, objeto, acción y situación que logra la maravilla de CONCERTAR la respuesta de una población completa.

Por ejemplo, tanto el predicador pornófobo como los ultraderechistas de la banda del autobús naranja, sin personalmente reforzadores de una ideología: la del temor y rechazo del cuerpo y sus manifestaciones, pero también lo son sus campañas por sí mismas, al margen de sus personas, como cualquier otra semejante que lance otro sujeto, pues son las ideas que, una vez implantadas en la mente de las personas (normales), las harán actuar, aún a su pesar, como los energúmenos que las ventilaron por primera vez.

Esto es lo que tenía en mente Joseph Goebbels, el siniestro Ministro nazi de Propaganda, al afirmar que “una mentira repetida mil veces, acaba convirtiéndose en verdad”, pues la gente, una vez adoctrinada, actúa como si lo fuera.

 

Por eso conviene preguntarnos si lo que habitualmente vemos u oímos en el radio, cine, televisión, espectáculos, etc., no estará REFORZANDO ideologías que nos impiden avanzar hacia mejores formas de convivencia. ¿No lo creen?

 Autor: Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.

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