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RADIO Sabersinfin.com

07 de agosto de 2017

Los aztecas se asentaron en las tierras altas de México 350 años después de ser abandonado el centro religioso de Teotihuacán y conquistaron a las tribus vecinas, adoptando las costumbres de los pueblos sometidos.

Una de las fuentes más importantes de conocimiento sobre las primeras prácticas odontológicas entre los aztecas son los escritos de un monje español llamado Fray Bernardino de Sahagún, que dedicó toda su vida a examinar y registrar cada aspecto cultural de la tierra recién conquistada. Entre otras cosas, estudió las enfermedades de la boca eran tratadas con hierbas y otros derivados botánicos, los aztecas creían que la caries era causada por un gusano que eliminaban masticando un ají picante, tenían la creencia nativa de que sólo los niños nacidos en luna llena pueden tener un labio leporino; también de que las cavidades de los dientes se llenaban con un polvo hecho con caracol, sal marina y la hierba tlalcacahuatl.

Los escritos de Bernardino de Sahagún son la única referencia a la extracción de dientes entre los aztecas. Decía que cuando un paciente sufría de dolor de muelas, lo usual era machacar un gusano, mezclarlo con esencia de trementina y pintar con esta mezcla la mejilla del paciente. Al mismo tiempo, se colocaba un grano de sal dentro de la cavidad y el diente se cubría con pimienta caliente. Se hacía entonces una incisión en la encía, colocando en ella la hierba y, solamente si el dolor y la infección continuaban, el diente era extraído. Como los aztecas eran guerreros, sufrían a menudo heridas y las suturaban con mechones de pelo; se encontraron heridas suturadas en labios y mejillas.

Fuente: Ortodoncia Integral.

Redacción: Museo de Odontología BUAP.

Imagen: Internet

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