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Presunto culpable en Tuxtepec (Parte I) PDF Imprimir E-mail
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MaloBueno 
Luis Fernando Paredes Porras*   

- MASCA LA IGUANA -

Si te vienen a contar cositas malas de mí,
manda todos a volar y diles que yo no fui…


Los señalamientos culposos que se dan en México alcanzan todos los recovecos. Es una cuestión de sobrevivencia de parte de quien culpa, de quien señala, haciéndolo muchas de las veces, sin elementos suficientes (o sin ningún elemento). Culpar en nuestro país es una cuestión de idiosincrasia.

En los foros internacionales de Derechos Humanos se sabe que México es una gran fábrica de culpables. Maquilamos culpables. Encontrar un chivo expiatorio es un ejercicio que forma parte de la cultura de corrupción que poseemos todos.

De niños aprendemos la ronda “De tin marín, de do pingüé, cúcara mácara que Títere fue. Yo no fui, fue Teté, pégale, pégale que ella merito fue”, quizá como símbolo de una herramienta que nos permitirá sobrevivir en esta caprichosa sociedad que construimos los mexicanos. Esta herramienta y escudo a la vez, es la corrupción, que se aceita entre otras cosas, con el aprender la maña de señalar culpables más rápido que otros, a fin de poder escapar de ser señalado culpable y en caso de serlo, crear cortinas de humo para escapar de las consecuencias, entre lo que destaca tener mayor habilidad para el rumor, la calumnia y el histrionismo.

Nuestra historia está plagada de la cultura de ubicar culpables, queremos conocer, exigimos ubicar culpables. Encontrar un culpable es parte esencial de eludir la propia responsabilidad.

Entiendo por responsabilidad la capacidad de responder por nuestros actos, incluyendo la indolencia que tanto nos caracteriza. Es más fácil, menos costoso (en todos los sentidos) que otro responda por mis actos o los actos colectivos. Si se resarce el daño poco importa, lo importante pareciera ser, encontrar el objeto dónde depositar nuestras frustraciones e impotencias, personales y colectivas, y he ahí uno: “el culpable”, sea quien sea.

Importante, fundamental resulta crear entonces también la aceptación de la culpabilidad, porque de otra forma el círculo queda abierto, requerimos que haya quien reúna las condiciones para ser señalado culpable sin serlo en realidad; estas condiciones están enmarcadas como siempre, en la pobreza e ignorancia. En todo hay niveles, siempre habrá alguien más pobre y más ignorante que nosotros para culparlo, o alguien con información (que es poder) y más rico (lo que lo hará impune, por muy culpable que sea) a quien también podamos culpar y eso nos basta.

De niño repetí muchas veces “de pensamiento, palabra, obra u omisión: por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa” y me pegaba en el pecho igual que todos quienes participábamos de este ritual colectivo que, como todos, cumple el objetivo de crear identidad de grupo. Con los años puedo entender el sentido e intención de esa repetición sembrada en el inconsciente colectivo. Pero hay quienes cargan culpas propias y ajenas como estilo de vida y también quienes presentan un perfil socio-cultural idóneo para culpabilizarles.

Reflexionar sobre este tema pienso ha sido una de las intenciones de los creadores y productores del documental “Presunto Culpable”. Si bien se centra en nuestro sistema de impartición de justicia, éste es reflejo de nuestra educación, de nuestra idiosincrasia.

Tuxtepec tiene, igual que todos los rincones del país, su maquila de culpables, los cuales no sólo están en las cárceles (con o sin culpa real). El ubicar culpables, como ya se dijo anteriormente, no implica necesariamente que se resuelvan los problemas de lo cual se les acusa, o se atienda el proceso que les generó y mantiene. Igual que en todo México, en Tuxtepec muchas de las veces, nos satisface tan sólo el señalar culpables de nuestras circunstancias.

Y quién es culpable de ello? Puede usted proponer que por eso no se cobra, hacen falta víctimas y victimarios. De eso le seguiré platicando en la próxima.
Por lo mientras, creo que los culpables de que esto escriba, no son los productores de “Presunto Culpable”, sino la verdosa  iguana que me mira y no me dice de qué lado masca. Sí... tiene cara de Iguana Culpable.

luis fernando paredes y nino*Luis Fernando Paredes Porras es Director del Instituto Cultural de Información del Sotavento Oaqueño, INCISO: Felipe Matías Velasco. Asesor en Desarrollo Cultural de la CANACO Tuxtepec y CANACO Loma Bonita

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