
| Chronicles of an evolution |
|
|
|
| Cristina Pérez Sánchez | |||
|
- CAJÓN DE SASTRE - Chronicles of an evolution
Cristina Pérez Sánchez*
Ya lo decía Loriga, a veces todo son estrellas, y a veces todo son agujeros. Y tiene razón. A veces eres como una estrella y a veces te llenan de agujeros, todo depende de lo que uno busque. A todo el mundo le fascina la fama y las copas gratis. A mí me gusta la fama y de pequeña soñé con ocupar portadas de miles de revistas, pero no me apetecía destacar en algo, así que me decanté por la fama pasiva, que de alguna manera era más fácil de alcanzar. A veces sales de fiesta y vomitas y otras, a lo mejor, te topas “casualmente” con una estrella, en ambos casos el resultado suele ser un recuerdo borroso, como soñado, así que no me preocupo por lo que viene después.
Durante toda tu vida te aconsejan por todo con la excusa de “es por tu bien”, claro que eso es algo más bien subjetivo, a mí me puede parecer bien dormir quince horas seguidas y a mi madre le puede parecer bien que invierta esas horas en encerrarme en la habitación rodeada de apuntes. Es relativo.
La etapa más difícil en la vida de una persona es la adolescencia y sus cambios, sobre todo en temas afectivos o amorosos. Hay quien en esa etapa se crea complejos y los mantiene durante toda su vida y hay quien decide ver el mundo como un infierno del que no hay más salida que la de saltar por los aires desde una azotea, o comprobar el raudal de sangre que fluye por las venas. Vías de escape que no tienen salida. Es cierto que a partir de esa etapa ya nos centramos en el sexo opuesto y no somos capaces de dejar de pensar en lo mismo. Entonces mezclas amor con enamoramiento o gusto, pero eso es lo normal. Yo quería ser famosa, levantar envidias allá por donde fuera, restregar en todos los morros mi fama y mi superioridad a todas esas niñas que tanto se han burlado de mí y de mi vida. Luego se te pasa, como todo. Con el tiempo terminas conociendo a mucha gente y al final, un día, de alguna semana, te topas con ese alguien. Ahí lo tienes. Te suena su cara, crees que lo conoces y te lanzas al vacío a ver si encuentras algo al final del salto. No es raro que alguien te resulte familiar cuando lo ves en papel couché colgado en las paredes de las habitaciones de algunos amigos, así que aprovechas la oportunidad de tenerlo al lado en tres dimensiones, quién sabe. Siempre se me dio bien socializar, por eso creo que, al final, termino teniendo problemas. Mi madre me lo avisó, pero jamás me habló de la fama y de sus consecuencias, supongo que sería por ignorancia. Por eso decidí dejarme llevar. Me sentí con poder cuando podía mandarle mensajes cada vez que me acordaba de él y me sentía mejor aún cuando nadie sabía nada. Es bueno tener secretos para aparentar saber más que los demás. Lo peor de la fama es que todo el mundo te conoce y te para por las aceras o por los bares y te separan de tus amigos para alabarte o destrozarte moralmente. Nunca entendí por qué la gente se dedica siempre a lo mismo. Al tiempo de conocerle decidí que no quería fama, que lo mejor sería seguir como siempre, con una vida mediocre en la que resaltaran mi melena y mis buenas formas, así que cambié de camino y de chico. Nadie dijo que fuera fácil y ninguna vuelta te pilla bien vestido, será por eso por lo que terminé cambiando chico por soledad. La soledad a veces es aburrida y a veces es como la vecina del sexto, nunca sabes por dónde te va a salir, y aunque intentes ser amable con ella para que te abandone un rato, lo que consigues es que te regale unos cuantos limones, así que llamas a un amigo para que te traiga tequila y así pasar el trago lo antes posible. Las noches se convirtieron en un casino personal en el que todas las personas eran fichas de juego, pero nunca apostaba muy alto, no quería caer más en la ruina. Cuando creí que era hora de dejar el nihilismo a un lado volví a acordarme de las estrellas, pero no de los agujeros, ésos son aburridos y molestos. Fue entonces cuando volví a cambiar de camino y encontrarme con él y consideré eso como un tipo de señal extrasensorial que debía obedecer. Fui como siempre, de cabeza. Siempre oí eso de que uno por amor hace cualquier locura, ya puede ser ir a un festival en Vitoria a escondidas o un jueves de cervezas a la Latina, el caso es poder estar con esa persona el máximo tiempo posible aunque no sepas que eso puede ser lo peor. Normalmente cuesta entender a la gente, sobre todo si son del sexo opuesto, por eso a veces creo que si no los entendemos es porque nos gusta jugar demasiado y hacernos los tontos, pero no es eso de lo que quiero hablar. Él me presentó a sus mejores amigos, amigos de la infancia, de la guardería, del colegio, del pueblo... el vínculo más cercano a su ser verdadero, y yo no lo entendí. Por un día fui el centro de su atención, pero no me sentí halagada ni especial, creo que desfasé demasiado. No hablaba de su trabajo, tan sólo de vivencias y ocurrencias con la policía neoyorquina o del backstage de una gira cuando se apoderaron del minibar del catering. Era divertido. Luego llegó ese momento en el que el alcohol te hace confundir lo que piensas con lo que dices y lo que crees con lo que sueñas y, sin saber muy bien cómo, dices todo eso que jamás se te ocurriría decirle a alguien como él. Claro que tampoco se te ocurriría jamás que llegara a responderte a todo eso con un beso. Creo que me volví loca a partir de ese instante, porque me acordé de todas sus fans, del día que le conocí, de lo tímido que era y de las frases que me repitió hasta aburrir en menos de una hora. Gracioso fue que sus amigos aplaudieran o rieran nerviosos, pero seguía sin entender por qué hacía eso, por qué me repetía tantas veces que llevaba mucho tiempo queriendo quedar conmigo, por qué a pesar de callarme de una manera dulce se mostraba tan tibio conmigo. Preferí dejar de pensar y dejarme llevar, porque si fluía, todo iba bien, o eso me dijeron. Luego te da por recordar frases sueltas y te das cuenta de que a veces no tienes ni idea de lo que haces con tu vida y te lías de nuevo con todo y con nada, así que pensé que no quería ser una más, que no quería parecerme a una de sus fans porque no lo era y nunca lo fui y no quería ser así ante sus ojos. Supongo que ahí fue cuando perdí su rastro, aunque me dio señales de vida al día siguiente como si no hubiera pasado nada o como sí lo hubiera pasado, pero sin importancia, no sé si me explico o me he vuelto a liar como los cordones de mis zapatos. La fama a veces es dulce y a veces es agobiante, sea como sea yo no quiero la fama así, no al menos si eso supone tener que quedarme en la estacada esperando un segundo perdido entre todo el tiempo para que esa persona me dedique un guiño. Es cierto que ahora soy la envidia de muchas, pero también es cierto que él no me verá como una amiga antes que como una fan, aunque no lo sea, aunque se lo repitiera, aunque le conociera fuera de todo ese mundo. Sé que todo da vueltas y al final se queda tal y como estaba antes, así que creo que esperaré a que el mundo siga girando unas veces más hasta que vuelva a toparme con él, puede que para la siguiente consiga ser la mejor amiga de un famoso o su “algo especial”. La fama pasiva es más fácil de obtener. Quién sabe. *Cristina Pérez Sánchez es española y cursa estudios de traducción e interpretación, es amante de la lectura y la escritura.
Comentarios (2)
Powered by Compojoom comment 4.1.7 stable
|

|
|
Inteligencia Sexual
Campaña para la prevención del cáncer cervicouterino Elda Ruíz Flores
|
![]() |
Ecléctica
José Gabriel Ávila-Rivera
|
![]() |
Camino sin Fronteras
Juan Carlos Martínez
|
|
|
Hermoso Canto
Koyotzin |
|
|
Hermoso Canto
Koyotzin |
|
|
Francofonía
Marco Quesada
|
![]() |
En Verso y en Directo
Sabersinfin.com Sureste
|
![]() |
Video
|
![]() |
Poema
Abel Pérez Rojas |
![]() |
Documento
Efemérides en mayo |
![]() |
DeMente
Lydia Ruíz Flores |
![]() |
Artículo
Lydia Ruíz Flores
|
|
Documento
Calendario Escolar 2011-2012 |
Es algo genialmente bien relatado sobre lo que se sufre cuando te encaprichas de la fama o de alguien que la tiene.
Gracias por este relato amiga.