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alejandro tamariz campos.jpg- APUNTES GRÁFICOS DE HISTORIA - 
Biografía

Retrato a lapiz de:
Ignacio Ramírez "El Nigromante"

Alejandro Tamariz Campos*
 
PRIMERA PARTE
ignacio ramirez el nigromante.jpg

 


Ignacio Ramírez Calzada, “EL NIGROMANTE” nació el 22 de junio de 1818, en San Miguel el Grande, Guanajuato, hijo de José Lino Ramírez, y de Ana María Guadalupe Sinforosa Calzada, su padre, jurisconsulto e Insurgente y de estirpe criolla; su madre, de estirpe indígena pura, descendientes de caciques aztecas y tarascos, se decía que era del linaje de Cuitlateca y Auelitoc, así como de los últimos señores tarascos de Michoacán.

Su padre, Lino Ramírez, fue interventor de rentas, abogado y comerciante en los estados de Querétaro, Michoacán y conspirador de la Independencia de México junto con los Insurgentes de Querétaro y Guanajuato, participando con la venta de propiedades y con su red de contactos en los movimientos armados contra el gobierno español, distribuyendo pólvora y fabricando cartuchos, y coordinando la fabricación del famoso cañón Catalina, bautizado por José María Morelos y Pavón, amigo de los tres hermanos Hidalgo, de Morelos, José María Piza, José María Alzate, y Jacinto Moreno, se dice, que era Masón, miembro del Rito Nacional Mexicano, al lado de Primo de Verdad y Ramos, Miguel Domínguez, el corregidor de Querétaro, Miguel Hidalgo, Morelos, Allende, Francisco Javier Mina, Servando Teresa de Mier, Nicolás Bravo, Vicente Guerrero, Juan O’donojú. Por cierto, el cañón Catalina, fue elaborado por el ilustre poblano Luis Rodríguez Alconedo, pintor, orfebre, e insurgente, quien lucho por el ejército del generalísimo Morelos, prendido en Zacatlán Puebla, por los realistas Luis del Águila y Félix María Calleja, y fusilado el primero de marzo de 1815.

De sus hermanos, Wenceslao, Juan, José, y Miguel Manuel, destaca Juan Ramírez Calzada, hermano del Nigromante, combatió al ejército norteamericano en 1847, y luchó al lado del General Zaragoza, Porfirio Díaz, Berriozábal, Antonio Álvarez y Miguel Negrete el 5 de mayo de 1862 en la Ciudad de Puebla, vivió en las ciudades de Puebla y México, y fue el único hermano vivo que lo acompaño en su lecho de muerte. Este hermano, tuvo tres hijos, a uno le llamó TRIUNFO, por el triunfo de la batalla del 5 de mayo de 1862 en Puebla (se dice que si hubiera sido mujer se llamaría Victoria). Su hermano Miguel Manuel Ramírez Calzada, radicó en Sinaloa y fue presidente municipal de Mazatlán; se dice que el vals de Juventino Rosas “ALEJANDRA”, fue compuesto en honor de una de sus hijas, Alejandra Ramírez Retes, para amenizar su fiesta de 15 años.

Ignacio Ramírez “EL NIGROMANTE”, llego a la ciudad de México en 1834 y 1835 ingresó al Colegio de San Gregorio, donde visitó las bibliotecas y devoró volúmenes de todas las ciencias y doctrinas, jurisprudencia, latín, sánscrito, francés, náhuatl, botánica, astronomía, economía, filosofía, liberalismo progresista, historia, álgebra, teología, literatura, y otro, titulándose de Abogado, contemporáneo de una generación de liberales mexicanos, entre ellos Melchor Ocampo, Guillermo Prieto, Santos Degollado, Sóstenes Rocha, Andrés Quintana Roo y Francisco Zarco.

El 18 de octubre de 1836, ingresó a la Academia de Letrán, con un discurso, que llevaría por título “NO HAY DIOS, LOS SERES DE LA NATURALEZA SE SOSTIENEN POR SI MISMOS”, idea que en ese tiempo parecía no solo atrevida, si no contraria al estado de cosas en un México dominado por el dogma católico obcecado, y que le valdría los motes de jacobino, masón, impío, hereje, de la cual una de sus frases esta en el mural “TARDE DE DOMINGO EN LA ALAMEDA” de Diego Rivera, y que no lo bajaron de blasfemo, diciendo que ese hombre venía del infierno, o como lo denominaran en Colombia “anticristo apocalíptico”, posición que nunca abandono, en su lucha reformadora y de separación Iglesia Estado, que tiempo después, gracias a su genio, ideas radicales y liberales, se le conocería como del Voltaire Mexicano, apóstol de la reforma, defensor del pueblo mexicano, paladín de la democracia, defensor de los derechos fundamentales, destructor de ídolos y falsos profetas.

Como periodista, fundo “Don Simplicio”, quien competía con la publicación “El Tiempo”, que representaba a la Monarquía, publica también en Temis y Deucalión, El Siglo XIX, El Clamor Progresista, La Insurrección, El Monitor Republicano, La Chinaca, La Estrella de Occidente, La Opinión, El Correo de México, y El Mensajero.

Como educador, redacta la Ley de Educación del Estado de México en 1847, como preámbulo de un logro de la Constitución de 1857, de la Educación Laica y Gratuita, otorgando becas de los municipios del Estado de México para la raza indígena y de escasos recursos, que ingresaban al Instituto Científico y Literario de Toluca, de donde saldrían grandes hombres que aportaron a la Patria mexicana, como Ignacio Manuel Altamirano y Gabino Barreda, alumno después de Augusto Comte.

Como soldado, combatió a los Norteamericanos, al Ejercito Francés y al Imperio de Maximiliano, y al mismísimo Juárez cuando intentó eternizarse en el poder.

Como tribuno, fue de los constituyentes de la Constitución de 1857, gran impulsor de las reformas liberales, como los son la educación laica y gratuita, la secularización del registro civil, los panteones, y la separación de poderes entre otras.

Como visionario, se dice que fue el de la idea germen del libro de texto gratuito, como consta en su obra, RUDIMENTAL Y PROGRESIVO, para la enseñanza primaria, de Ignacio Ramírez, de 1884.

Como polemista, resulto siempre agudo crítico de su tiempo, y por su genio, resulto triunfador al Tribuno Español Emilio Castelar, quien le envió una foto en que reconocía que su elocuencia y talento habían ganado, como figura legendaria, fue admirado por Víctor Hugo, y se dice que visitado por José Martí entre los años de 1875 y 1876, quien le obsequió un proyecto que databa de 1868 relativo a la emancipación de Cuba, apoyando a Martí para que fuera delegado ante el Congreso Obrero Mexicano.

Como poeta, fue un romántico que le canto al amor y a la muerte, véanse su soneto “AL AMOR” de 1876, o “BRINDIS POR LOS MUERTOS” de 1872, como ensayista, su inteligencia aguda desborda, como catedrático, forma cuadros que posteriormente concretan sus visionarios alcances al servicio de la Patria, sobre todo en el tema de la EDUCACION.

Como Secretario de Estado, desempeña diversas funciones, transforma conventos en bibliotecas, como Ministro de la Corte, empieza la base del sistema jurídico mexicano donde duró 12 años, impulso la separación de las Salas por materias específicas.

Como hombre ilustre de su tiempo, que combina cualidades intelectuales heredadas de la Ilustración, la lucidez, la Ironía, el escepticismo, y la curiosidad intelectual que se alían con la pasión y la sensibilidad de los románticos, su rebelión, su sentido del experimento técnico, y su conciencia de habitar un tiempo trágico.

Con este esbozo a lápiz, elaboro esta primera entrega del retrato a lápiz de IGNACIO RAMIREZ CALZADA “EL NIGROMANTE”, agradeciendo por demás el carboncillo documental y la memoria histórica de la Señora MARIA ESTELA RAMIREZ ALFARO, y de las fibras de papel del libro “IGNACIO RAMIREZ, EL NIGROMANTE, MEMORIAS PROHIBIDAS”, de Emilio Arellano, Editorial Planeta, al cual puede recurrir el lector para abrevar de la fuente o para ampliar el concurso de estos modestos esfuerzos.

* Alejandro Tamariz Campos egresado de la Facultad de Derecho de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, combina la pasión por la pintura y las letras con el ejercicio profesional.
 
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