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20 de noviembre de 2011
- Masca la iguana -
"No compres nunca lo que te sea inútil bajo el pretexto de que es barato" Thomas Jefferson (1743-1826) Político estadounidense.
Ya hace algunas décadas Erick Froom señalaba la diferencia entre ser y tener. Recientemente escuché que las generaciones de jóvenes actuales se debaten entre el estar y el tener. Y cómo decía Capulina, puede ser, no lo sé, a la mejor, quien sabe.
No compraré nada extraordinario este fin de semana por muy barato que se encuentre. Mis gastos serán de alimentación, transporte y hospedaje, pero no creo hacer “las grandes compras” que realiza el presidente Calderón y otros funcionarios, que nos dan el ejemplo de que para ser buenos mexicanos, hay que gastar.
Ser buenos mexicanos este fin de semana, dice el gobierno federal y los empresarios, se logra si compramos. No es malo decirnos que compremos y que nos hagan descuentos, finalmente tenemos libre albedrío, lo interesante del asunto es que muchos se sentirán felices porque han podido comprar, lo podemos notar todos cuando escuchamos el gusto con algunas personas comentan que las televisiones de plasma están a la mitad de su precio, o que los artículos electrónicos están baratos, y es que hay objetos que son símbolo de estatus y este fin de semana están al alcance de nuestras deudas.
El gobierno y los empresarios con estos descuentos y esta campaña para alimentar el deseo de tener, han dado oportunidad a millones de personas de gozar de momentos de felicidad. ¿Ésta situación, a los empresarios y la gente del gobierno los hace perversos? No, desde mi punto de vista no, están haciendo lo suyo. ¿Los que compran para sentirse feliz están en un error? No, tampoco es el caso.
Si cada quien puede hacer con su dinero lo que desee entonces ¿cuál es el tu problema? me pregunta la iguana un tanto intolerante el día de hoy. Pienso que no es que se trate de encontrar problemas, sino que sólo recordé al viejo Froom que sigue tan vigente como siempre dándome cuenta de que la diferencia entre ser y tener y estar a la iguana le queda guanga, pues ella ni sabe que ES, ni tampoco desea TENER, mucho menos ansía ESTAR.
Así que la miro tan verde y tan escamosa, tan libre, tan instintiva y pienso que a la mejor ni sabe que es feliz. Ese juicio de que la iguana es feliz, en el fondo debe ser porque una parte mía, esa que habita en el cerebro reptiliano, la está envidiando.
Me daré una vuelta por los centros comerciales, “a la mejor” encuentro iguanas con descuento y una casa de vidrio para ellas a mitad de precio. ¿Eso me hará feliz? puede ser, no lo sé, a la mejor, quien sabe. ¿Y si me compró el libro de Fromm para recordar lo que nos dice al respecto?….¡ah! ese es otro cantar.

* Luis Fernando Paredes Porras es director del Instituto Cultural de Información del Sotavento Oaxaqueño, INCISO.
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