|
- Masca la Iguana -
Pero voy a sacar juventud de mi pasado… José Alfredo Jiménez
Inundado en 1944 al grado de tragedia – las inundaciones siempre han existido y existirán mientras seamos hijos adoptivos del Papaloapan –Tuxtepec se mantuvo en pie y de entre sus humedades resurgió como la hermana gemela del ave Fénix. Esa es la conclusión y síntesis de vida de quienes vivieron esos días terribles de septiembre y que hace 7 años lo compartieran en un trabajo de investigación que realizaran entusiastas periodistas, entre ellos Paco Niño y Santiago Méndez.
Muchos de los informantes de este documental producido por TVBUS han fallecido y con ellos se fueron sus recuerdos y parte de la historia de Tuxtepec. Son grandes pérdidas para la ciudad por varias razones: porque cada vez son menos las personas oriundas de Tuxtepec quienes habitan la ciudad; porque quienes hemos migrado a la ciudad desconocemos en su mayoría la historia del lugar que nos da trabajo, casa, educación a los hijos, un lugar donde vivir y si desconocemos la historia de donde vivimos no dejamos de ser visitantes y la intención, cuando se deja el propio lugar de origen, es llegar a otro lugar y sentirse como en casa, sabiendo su historia; porque estos viejos – dicho con todo el respeto y simbolismo que encierra el adjetivo –son depositarios de la belleza de un Tuxtepec que jamás regresará y necesitamos de su inspiración para anhelar una mejor ciudad.
La inundación del 23 de septiembre de 1944 fue el útero que parió a la actual ciudad. Vivimos en un lugar cosmopolita, políglota, multicultural, intercultural, en donde su crecimiento ha sido descontrolado y su desarrollo minado – un desarrollo frenado, abortado incluso por algunos Tuxtepecanos y muchos migrantes, los primeros por velar sólo por sus interés, los segundos porque sólo nos ocupamos de lo nuestro, es decir, el mismo pecado, la misma intención con procederes distintos – y sin embargo, la tierra es pródiga como ninguna, esperando que sepamos ser dignos herederos de su linaje.
Dicen los participantes en el documental, muchos con gotas de dolor y esperanza en las mejillas, que creen en Tuxtepec, en su grandeza, que por ello no lo abandonaron y lo miran en sus sueños como un hermoso lugar que no alcanzan a imaginar. Algunos de ellos ya murieron y lograron ver el progreso llegar a Tuxtepec con los servicios y también alcanzaron a mirar el caos en el que estamos ahora.
Hoy sufrimos otra inundación, “pero seca”. Los plantíos sufren de sequía cuando estamos en una región pródiga en agua que no cesamos de contaminar con nuestra indolencia. En Tuxtepec ya no “escupe un borracho y de ahí sale una caña”, ya no se siembra una vara y se llena de enredaderas, ya no se tira un anzuelo y se come, ni se sale a llenar la canasta de frutos y plantas comestibles, no ya eso se acabó. Hoy habitamos oriundos de muchas partes del país y del mundo. De todos es nuestra casa y eso tenemos que entenderlo para ser responsables. Los que sufrieron la bravura del rio en 1944 saben cómo sobreponerse a las adversidades y el secreto de ello está en saber trabajar como familia, tanto ricos como pobres – como lo dice una mujer en el documental – tanto oriundos como avecindados.
No estamos en el mejor momento, sufrimos de un Tuxtepec seco, sin rumbo, sin estado de derecho – como diría un Tuxtepecano, empresario viejo del centro, conocedor del palpitar de un sector y de los logro históricos de la unión pretérita-, vivimos una ciudad que tiene funcionarios que no funcionan y que son representantes del ayuntamiento pero no de un amplísimo sector de quienes habitamos la ciudad, porque así lo han querido; sufrimos de las inclemencias del tiempo y las calenturas y gripes globales. Es nuestro Tuxtepec, con su útero seco que pide le ayudemos a parir nuevamente.
Dice la iguana, tan llena de nostalgia verde, que mientras exista una iguana, el Tuxtepec húmedo o seco perdurará, porque las iguanas se saben adaptar. Me vuelve a mirar con su iguanoide manera y sentencia “ya es tiempo de que sepan de qué lado masco”

*Director del Instituto Cultural de Información del Sotavento Oaxaqueño, INCISO.
|