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4 de septiembre de 2011
El 16 de septiembre de 1810, un grupo de mexicanos inició lo que hoy conocemos como la independencia de México del dominio español. No fue sino hasta 1821, que con la entrada del ejército trigarante a México se decreta la misma. Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón y Vicente Guerrero encabezan la lista de héroes que nos dieron libertad. Debieron pasar once años de lucha, para que México pudiera declararse independiente: sentir la libertad en el aire, en las manos, sentirla, vivirla. Un gran proceso histórico que cada año los mexicanos nos orgullecemos al celebrar. Tres, sólo tres hombres marcaron la pauta para lograrlo. Dieron fuerza a sus seguidores para que hoy digamos: ¡México es libre!
Pero, ¿y ahora? Nuestro país tiene un presidente, 31 gobernadores y el jefe de gobierno del Distrito Federal, 127 senadores, 500 diputados, 2419 presidentes municipales, más los integrantes del poder judicial ejercido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los tribunales Colegiados y unitarios de circuito, el Tribunal Electoral. Aunado a ello, los integrantes del ejército y los titulares de las secretarías de estado. Pareciera irrisorio que aquel grupo de personas, muy por debajo de quienes ahora manejan al país pudieran lograr la independencia del dominio español. Hoy en día nuestra libertad está amenazada, en manos de un grupo de delincuentes que nos mantienen presos del terror. Ya no sentimos esa libertad, ya no podemos gritar soy libre, no podemos salir a las calles sin el temor de ser asaltados, secuestrados, o que un delincuente nos quite la vida. La libertad lograda hace 201 años se ha convertido ahora en un mito, en parte de la historia. Y quién le diría a los héroes independentistas, que a 201 años de su lucha, los mexicanos buscamos la libertad del dominio de la delincuencia.
Mexicanos contra mexicanos, es algo que causa pena, dolor, tristeza. Es inaudito que teniendo a tanta gente controlando el país tengamos que sufrir las consecuencias de sus malas determinaciones. Se habla de guerra contra el narcotráfico, será acaso una guerra, o es aquella frase que da fuerza a los discursos de nuestro presidente. Al leer el periódico, escuchar la radio, o ver las noticias por la televisión, indistintamente encontraremos la llamada “nota roja”, decenas, centenas de muertos, niños, jóvenes, adultos, gente que vive y trabaja para México, que no ha cometido delito alguno más que nacer en un país mal gobernado.
¡Ah! pero las elecciones se acercan y por supuesto, un número elevado de personas desean obtener la presidencia, quieren gobernar este país, quieren sacar a los pobres de la pobreza, quieren que todos los mexicanos tengamos seguridad social, quieren elevar la educación en México, quieren acabar con la delincuencia, estas y otras más son sus promesas de campaña, pero, me pregunto, ¿no será que quieren acabar con los recursos económicos de nuestro país?, servirían muy bien para agrandar el rancho, para comprar una gran extensión de tierra en alguna zona del Caribe, o bien para hacer grandes viajes y llenar el avión presidencial de recuerditos. Y por supuesto, pienso, para poder “colar” a algún familiar que haga el trabajo sucio.
Tenemos 201 años de independencia, México sigue en vías de desarrollo, aún tenemos rezago educativo, los niños, es más, muchos adultos no saben leer ni escribir y por supuesto reconocer a sus héroes. Claro está que si nos acercamos a una escuela, en tono elevado y alegremente los niños gritarán ¡fuaaaa! Antes que otra cosa, sabrán perfectamente cómo integrarse a las redes sociales, reconocerán y nos hablarán de los videos grotescos en You tube, de las declaraciones absurdas de los artistas, de los Simpson, pero, y si les preguntáramos ¿quién es su presidente?, ¿cómo llegó al poder?, ¿desde cuándo está ahí?, dudo que lo supieran correctamente. ¿Es suficiente escuchar las declaraciones en pos de un mejor país?, creo que no, esta nación rica en recursos naturales, con gente alegre, trabajadora, entusiasta, con deseos de lograr un mejor nivel de vida, requiere algo más: compromiso, lealtad, trabajo y honestidad por parte de quienes la manejan.
Basta, basta ya de declaraciones, basta de “acabaremos con la delincuencia”, “no dejaremos que las drogas lleguen a los niños”, “trabajamos con fuerza en la guerra contra el narcotráfico”, “venceremos a los delincuentes”. Basta ya de falsas promesas electorales, encaminadas únicamente a obtener un voto que les permita llegar a la presidencia, al senado, a la cámara de diputados, o a un municipio. Requerimos con urgencia un Miguel Hidalgo, un José María Morelos y Pavón, un Vicente Guerrero, que nos digan la forma idónea de liberarnos de nosotros mismos, de los compatriotas que día a día nos hacen presa de su delincuencia.
Pero, como dijera mi abuela, esos hombres no se dan en maceta.
* Isabel Specia Cabrera es periodista, académica y escritora mexicana radicada en el Distrito Federal.
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